José Carlos Sanabria

¿Habrá reformas a la LEPP?

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Politólogo de Asíes @josecsa2

¿Se aprobarán las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos –LEPP–? La ventana de oportunidad se abre luego de la publicación del dictamen de la Corte de Constitucionalidad –CC– en relación con la opinión consultiva que el Congreso de la República le solicitó, sobre un proyecto de reforma a la LEPP, que ya superó las primeras tres lecturas y que solamente le faltaría la aprobación por artículos.

La oportunidad puede ser aprovechada por los diputados en el Congreso, que tienen que buscar los acuerdos necesarios para lograr los 105 votos necesarios para aprobar la reforma. Las últimas dos reformas a la LEPP se realizaron en los años 2004 y 2006. La segunda fue para enmendar imprecisiones e inconsistencias de la reforma aprobada en 2004.

El proyecto de reforma a la LEPP tiene aspectos positivos pero también tiene otros que deben revisarse. La oportunidad puede aprovecharse para impulsar una reforma escalonada. Es decir, aprobar un conjunto de reformas que entren en vigencia para las elecciones del próximo año, y dejar otro conjunto de normas para analizar, discutir y aprobar en 2016, posterior al evento electoral.

¿Qué reformas se podrían aprobar? Se podrían aprobar aquellas que tienen un dictamen favorable de la CC, que son oportunas y que ayudarían a organizar de mejor manera el próximo proceso electoral y que además no requieran de un gran esfuerzo para su implementación.

En el caso de los partidos políticos el proyecto presenta reformas interesantes, tales como el aumento de los requisitos mínimos en organización partidaria, a nivel municipal y departamental, y el incremento al número mínimo de afiliados al partido. Aunque las medidas son positivas, en la práctica, si no se acompaña de acciones que promuevan la democratización interna de las organizaciones partidarias, pueden resultar en reformas cosméticas. Además, estas medidas no se podrían implementar antes del proceso electoral del próximo año, debido a que requieren de un importante esfuerzo de parte de los partidos y del Tribunal Supremo Electoral –TSE–.

Por otro lado, el proyecto de ley fortalece las funciones y capacidades del TSE. Reitera que este órgano ejerce funciones como autoridad máxima en materia electoral y reafirma la competencia en el ámbito de organizaciones políticas. Esta medida se refuerza al establecer a la CC cómo única instancia para conocer los amparos relacionados con decisiones del TSE.

La reforma también amplía las atribuciones del TSE para ordenar las diferentes fases del proceso electoral. Las propuestas buscan establecer un cronograma electoral que le permita al TSE reorganizar las fases del proceso electoral, que van desde la inscripción de candidatos, integración de los órganos electorales temporales, entre otros, con tiempos prudenciales que eviten cuellos de botella y dificultades para el TSE.

Las medidas que fortalecen al TSE son positivas, tienen dictamen favorable de la CC, y se podrían implementar en el próximo proceso electoral, ya que ayudarían a darle mayor certeza y efectividad. Sin embargo, hay varios aspectos del proyecto de reforma que no deberían aprobarse este año, sino discutirse y aprobarse en 2016. Por un lado, para mejorar las propuestas y, por otro, para no generar dificultades en su implementación.