Pablo cavada

Marac...

Enviado especial Publinews Latinoamérica Pablo Cavada. Enviado especial Publinews Latinoamérica

La palabra debe haber sido de las más pensadas, mas está prohibido decirla, en Brasil. “Maracanazo”. Sí, el temido fantasma de los locales se comenzó a hacer fuerte. Los uruguayos, verdugos de la “verdeamarela” en la final de 1950, ya clasificaron a octavos de final.

En la sala de prensa del Fan Fest de Brasilia el cabezazo del “Faraón” Diego Godín provocó un murmullo de la mayoría de reporteros locales. Apareció más vivo que nunca. Ni los Países Bajos, ni Chile, ni Alemania. Uruguay vuelve a ser la pesadilla de los brasileños. Eso sí, de los más optimistas…

Ricardo y Mariana son críticos. A mi lado, no se inmutan. “No creo que lleguen a una final, si Chile juega como contra España, Brasil está acabado. No me gusta el equipo, como no me gustaba el de Dunga en 2010”, me dice él. Ella agrega que “están jugando un futbol muy malo”.

Lo de Uruguay le dio un nuevo ingrediente a esta sabrosa copa, que ya tiene más sabor sudamericano. Argentina, Colombia, Chile, Brasil y la “Celeste” ya están en octavos de final, sin sumar a los otros latinoamericanos, como México. En el F, en tanto, Nigeria le dio batalla a Argentina, que no consolida el futbol que se esperaba pero aún así clasificó.

Los “Selfies” provocan una nueva marca

En tanto, el sindicato de las compañías de telefonía móvil de Brasil entregaron números sobre el tráfico durante el duelo Brasil-Camerún dentro del estadio Mané Garrincha, donde el tráfico de datos llegó a 1.2 millones (equivalente al envío de más de un millón de fotos) y fueron realizadas 107 mil llamadas dentro de la arena. Los números superaron a los del partido de abertura de la copa y son un nuevo récord.

El Estadio Nacional de Brasilia es el más equipado de la copa. Con 401 antenas de telefonía móvil y 213 antenas de WI-FI, permite 43 mil conexiones simultáneas de datos, lo que da la tranquilidad a los asistentes para tomar las “selfies” que gusten durante los partidos. Y, aunque se espera que el récord de tráfico sea en la final en Maracaná, no superará los números de un Superbowl, ya que “no tenemos tantos smartphones como allá” en EE. UU., le dijo al “Correio Braziliense” el presidente del sindicato, Eduardo Levy.