Mauricio Rivera

Entra en la cancha y diviértete

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En estos días donde la efervescencia del futbol se vive a nivel mundial recordé que, en alguna oportunidad, escuché a un exjugador de futbol profesional hablar acerca de la frase que su entrenador utilizaba cuando iba a ingresar en la cancha, aquel técnico veía la ilusión del aquel entonces joven futbolista, la alegría que sus ojos reflejaban cuando le tocaba jugar un partido provocaba en él decirle con frecuencia: ¡Entra en la cancha y diviértete! No había más instrucción, eran esas palabras sencillas las que hacían que entrara motivado en la cancha.

Este pequeño detalle me hizo pensar que cada día que iniciamos, cada etapa de nuestra vida o cada situación que enfrentamos es un desafío para cada uno de nosotros; no obstante, las presiones que “amablemente” nos acompañan a diario nos hacen olvidar que la vida es como ese campo de juego donde nos podemos divertir mucho, a pesar de las faltas que nos pueda cometer el equipo contrario o el gol que llevamos en contra; no obstante, si pones atención únicamente a las injusticias por las que te ha tocado pasar, los golpes de la vida o los errores de otros que han desembocado en consecuencias desagradables para ti, te arriesgas demasiado a perder el partido, por eso es que hoy en día vemos a muchas personas lamentarse de la situación en la que viven sin hacer nada para arreglarla más que sumergirse más y más en ella, pero no hay que olvidar la frase del entrenador: ¡Entra en la cancha y diviértete!

En esta vida tenemos la opción de caer en depresión constantemente, aislarnos y refugiarnos en la soledad; o ver el lado positivo de las cosas. Imagina pasar por un desierto en el Medio Oriente al mediodía y de pronto, a cierta distancia, te das cuenta de que hay un oasis y junto a una palmera, el desierto no es nada agradable, pero tendría una parte muy bonita que es donde están la palmera y el oasis, pues bien, si la vida es un desierto y ver lo positivo de las cosas es ir al oasis porque allí encontrarás agua para vivir, la planta adorna el desierto y las cosas positivas si las buscas seguramente adornarán tu vida, es más, tú mismo harás el desierto más bonito.

A fin de cuentas entrar en el campo de juego es tener la oportunidad de desempeñar una función en la vida, la de amigo o amiga, padre o madre, hijo o hija etc., mientras tenemos la dicha de vivir no importa si el día es soleado o nublado, lo importante es saber que tenemos el precioso regalo de abrir nuestros ojos una vez más y eso sin duda es la esperanza de encontrar una hermosa solución con el valioso agregado de poder disfrutar cada momento; a pesar de las tormentas, recuerda cada instante y aprovecha los pequeños detalles que la vida nos otorga, quizá en el campo de futbol eso sea poder patear el balón, anotar un gol o salvar tu portería, en nuestro caso podría ser aquel momento en el que te despides de tus hijos, compartir con tus amigos corriendo bajo la lluvia, darle un abrazo a tus padres o simplemente apreciar la naturaleza que nos grita a los cuatro vientos que después de la noche viene el día; es decir, siempre hay una nueva oportunidad.

Cada momento tiene un valor especial. Recuerdo a un amigo que, con expresión de mucha gratitud a pesar de que pasaba por una dificultad muy grande, me dijo: “No cambiaría por nada un abrazo de mi hijo aunque eso signifique continuar con esta dificultad”, de ti depende si lo disfrutas o prefieres ver únicamente el mal arbitraje o las injusticias por las que te ha tocado pasar; no obstante, en la vida todas las cosas ayudan para bien, después de la lluvia saldrá el arcoíris, cuando una puerta se cierra se abrirá otra más grande, sin duda alguna los momentos de soledad serán transformados en alegría y claro podríamos pensar fácilmente que ese momento nunca llegará, pero te tengo una buena noticia: el partido aún no termina y tus oportunidades de anotar son altísimas, no te salgas del campo de juego, ve y diviértete porque sin duda a la vuelta de la esquina viene la respuesta que estabas esperando, la desesperación en un partido hace que los jugadores cometan errores que les cuesta una tarjeta roja, no te desesperes, sigue jugando, sigue divirtiéndote; porque en cualquier momento vendrá el día en que la alegría toque a tu puerta y de aquel difícil partido solo tendrás un recuerdo de los golpes que recibiste, pero será mucho mayor el regocijo de saber que has ganado el encuentro divirtiéndote; aunque en el campo llueva nunca te salgas, ¡pásala bien y sigue jugando!