María Luisa Méndez

Post 2015, nuevos desafíos

María Luisa Méndez Presidenta Paz Joven Guatemala Twitter. @mariawicha María Luisa Méndez
Presidenta Paz Joven Guatemala
Twitter. @mariawicha

Se acerca el 2015, año meta para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio –ODM-, un reto importante para los jefes de Estado y de Gobierno porque constituyen el logro de ocho objetivos, metas e indicadores, que forman parte de esta agenda, declarada en el año 2000, durante la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas.

Este compromiso entre las naciones simboliza desafíos de desarrollo que prevalecen en muchos de los países en el mundo para reducir la pobreza extrema, lograr la educación primaria universal, promover entre las sociedades la igualdad entre géneros, combatir del VIH, la malaria y la tuberculosis; sin embargo, aunque seguramente quisiéramos conocer sobre el alcance para Guatemala de estos objetivos, que lo veremos en el próximo informe que elabore el Gobierno cumplido el año meta, más allá de identificar y reconocer fortalezas y debilidades, que es indispensable, es fundamental ver la importancia de nuestra participación en esta etapa Post 2015.

Recordemos que al conocer los objetivos poco más de 10 años, se manifestaron críticas relacionadas a que muchas de las metas no eran apropiadas para todos los países por su nivel de desarrollo, o su planteamiento era ambicioso y algunos hicieron mención que fueron impuestos, no obstante, también sobresalieron sus aportes y fortalezas encaminadas a la selección de objetivos y metas concretas, o la sencillez con las que fueron construidas.

La nueva agenda Post 2015, se ha promovido como un proceso participativo, incluyente, novedoso por las consultas online y las reuniones en donde se reconoce el ampliar el panorama para escuchar la voz de las y los sectores gubernamentales y no gubernamentales en aquellas prioridades y temas que deben ser incluidos por la dimensión que constituye dichos objetivos y seguramente nuevos modelos de desarrollo por los cambios sociales, políticos y económicos de las regiones. Esta fase que se avecina es entonces una ventana de oportunidad para trabajar en esas lecciones aprendidas que dejan estos años de trabajo.

Un aporte significativo ha sido la forma en la que nosotros las y los jóvenes nos hemos manifestado en estas discusiones a nivel de país y región, una fuerte crítica al no vernos reflejados en metas de una manera más explícita, por lo tanto, vemos esa necesidad de que se nos sea reconocidos como sujetos de derecho, y que tenemos enormes desafíos en el que se debe de invertir y trabajar. He participado en varios espacios de opinión dirigidos a la juventud y algunos de los temas que prevalecen y que coinciden son: Educación y salud integral en sexualidad, el acceso a la educación secundaria y siendo un poco más ambiciosa hasta la universitaria, empleo juvenil y una participación más activa en procesos de seguimiento y cumplimiento, que tiene que ver con establecer metas precisas y medibles, enfocadas al sector.

Estamos entonces en un momento propicio para aportar en varios aspectos que seguramente persisten en los debates de estas consultas, temas prioritarios para la juventud, mujer, pueblos indígenas, que son sectores con mayores condiciones de vulnerabilidad, sistemas de monitoreo, seguimiento de los objetivos en cada unos de los países contemplando perspectivas de género, étnicas, etarias, pero fundamentalmente el papel del Estado, en esta nueva agenda, y la importancia de promover la participación ciudadana como pilar fundamental para el desarrollo humano y sostenible, y que además promueve gobiernos más democráticos y transparentes.