Giovanni Fratti

Necesidad de que surja una nueva derecha

Abogado y notario, periodista independiente y catedrático universitario. Abogado y notario, periodista independiente y catedrático universitario.

Guatemala está en este final de mayo de 2014 a las puertas de otro evento político electoral plagado de violencia, campañas negras, y lo más grave: lavado de dinero tanto del narcotráfico como de la corrupción estatal. Cálculos revelan que si la campaña política anterior 2011-2012 llegó a los Q600 millones esta llegará a los mil millones de quetzales, la mayor parte de los cuales será pauta radial, televisiva (por cable y señal abierta) e impresa con un nuevo fuerte componente electrónico y de redes sociales por medio de teléfonos inteligentes, Facebook y Twitter.

Que la campaña política sea una época de gastos multimillonarios no es nuevo, pero el lavado masivo de dinero proveniente de corrupción y narcotráfico es algo nunca antes visto.

Sin temor a equivocarme puedo afirmar que al menos los últimos cuatro gobiernos democráticamente electos en Guatemala han contado con un fuerte componente de dinero oscuro y no auditado, ni controlado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en parte gracias a los grupos de extrema izquierda, feminismo, racismo indigenista y otros extremos del espectro político de la izquierda guatemalteca que de buena o mala fe incluyeron temas de cuotas racistas o feministas para traerse abajo toda la reforma política, tan importante que debió haber incluido la auditoría total y el descubrimiento absoluto del origen de todos los fondos de campaña electoral, que no son más que entidades de derecho público que de por sí ya tienen la obligación legal de rendir cuentas de todos los dineros que gastan y reciben.

El problema superlativo es que no hay incentivos en muchos medios masivos ni en el corrupto universo de la mayoría de los partidos políticos para transparentar esos gastos y la procedencia de este dinero.

En esta coyuntura y con la denuncia formal presentada contra una de las más controversiales candidatas presidenciales por lavado de dinero, los guatemaltecos lamentablemente, pero especialmente algunos periodistas de opinión que tienen la consigna de defender a ciertos partidos o candidatos a pesar de los desastres de gobierno que han hecho, discutimos una reforma constitucional fantasma e inexistente que el partido oficial no tiene ni el más remoto chance de lograr.

La única salida para la maltrecha política partidista es la creación de una nueva opción política, de hondas raíces empresariales y favorables a la institución del ejército, que no tenga miedo a la victoria militar y social que se tuvo sobre las guerrillas organizadas en el siglo XX.

El surgimiento de una nueva derecha moderada, liberal, prolibre mercado, que se distancie del mercantilismo y los privilegios corruptos extraídos del Congreso a base de corrupción, como de la izquierda corrupta y nefasta onegera, ligada a dinero de embajadas, que tanto daño ha hecho al país durante la última década con circos innecesarios como el falso genocidio, la persecución del ejército y el Cacif y el hipócrita disfraz que de luego de haber sido guerrilleros asesinos y secuestradores, o sus apologistas, querer esconderse tras el discurso racista proindígena o el feminismo radical o los derechos humanos contra supuestos crímenes de lesa humanidad que jamás fueron ordenados ni planificados por el ejército ni por el sector privado, el cual que fue asediado por una ola de violencia, quema de fincas, almacenes, empresas, asesinatos y secuestros durante la guerra de guerrillas guatemalteca.