Luis Felipe Valenzuela

No dejemos solo al TSE

Escritor,  periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela Escritor, periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela

María Eugenia Mijangos, magistrada del Tribunal Supremo Electoral, dijo que la campaña anticipada es “un hecho notorio que no precisa de prueba”. Se refirió al principio jurídico; a lo que legalmente cuenta o debiera de contar.

Planteado de otra manera, es decir, más en el lenguaje de la gente común, la campaña anticipada es un grotesco y burdo descaro que retrata, de cuerpo entero, a la clase política que tenemos.

Y, tristemente, también a nuestra sociedad tan apática y tan resignada a los abusos de quienes, sin sonrojarse, atropellan la normativa vigente. Eso lo opino yo: Felipe Valenzuela, su servidor. Imagínese usted: los aspirantes a los puestos de elección popular que serían los encargados de hacer cumplir la ley si llegaran al poder, son quienes la infringen desde la llanura. Es tan cínico como inaceptable. E indigna que todavía salgan algunos a preguntarse si, en efecto, la propaganda con que nos saturan y nos ofenden puede calificarse como tal.

Es cierto que por las debilidades de la legislación, así como por lo consolidado que en nuestro medio está el litigio malicioso, no hay mucho qué esperar del ultimátum fijado por el TSE. Pero confío en que esta acción sea solo el principio de varias; que los nuevos magistrados no desmayen en su afán de, por lo menos, evidenciar a los marrulleros que han hecho de la política un negocio de inescrupulosos.

Baste comprobar qué partidos respondieron ya sugiriendo jugarle la vuelta a una de las advertencias hechas por el TSE. Me refiero, en concreto, a la expresada de manera categórica por la magistrada suplente Ana Elly López Oliva, en cuanto a que los mítines con la presencia del pre candidato constituyen campaña.

Nuestra aspirante va a las concentraciones como Secretaria General, respondieron en la UNE. ¿Cómo conseguir afiliación sin la figura central?, argumentó LIDER, adelantando que su presidenciable seguirá con sus arengas de fin de semana. Y en el caso de la promoción de obras del Gobierno, no faltaron las voces proclamando que eso “es parte del trabajo”, y que a ellos no les afecta la disposición de Tribunal. Aceptémoslo: por el momento, en este país no hay por quién votar. No existe liderazgo que dé la talla. Ya ni siquiera nos queda la opción del menos malo. Me lo sintetizó con maestría, y con sentido del humor, la licenciada Raquel Zelaya: “Es solo de elegir cómo quiere uno morirse”.

Mas volviendo a la resolución del TSE, yo sí le doy el beneficio de la duda. Era necesario, como dijo una vez el analista Renzo Rosal en A Primera Hora, que el tribunal “somatara la mesa”. Ya lo hizo. Antes de cumplir dos meses de haber tomado posesión. Es el turno ahora del sistema judicial y eventualmente de la Corte de Constitucionalidad.

Es el turno ahora de la sociedad civil y de los medios de comunicación. Pero sobre todo es el turno de los políticos que se venden como decentes. No puede tomarse en serio a quienes ignoren o pretendan burlar esta disposición de las autoridades electorales. Es cierto: son las élites las que exigen que este abuso se detenga. Y paralelo a eso, las matemáticas pragmáticas y frías de los estrategas de cada candidato se dedican a “lo suyo”, y suman, restan dividen y multiplican con la calculadora siniestra. Esa que les indica que, donde las necesidades aprietan, el mitin en el que el candidato rifa motocicletas o regala bolsas con el símbolo partidario “pidiendo que se afilien”, se acumulan más votos.

Y es en esa masa aparentemente acrítica, que igual aplaude la mediocridad sea ésta del color que sea mientras “deje” algo, donde los políticos se solazan para continuar con su desvergonzada fechoría. Una fechoría que uno tiende a sospechar que sirve para el blanqueo, y no precisamente de paredes. A lo que se agregan las maniobras retorcidas de abogados nefastos, muchas veces coludidos con jueces vendidos o amenazados.

Que gusto me daría que, de la nada, surgiera una figura de ruptura capaz de hacer tambalear las estructuras de esta mafia electorera. Una que pusiera en jaque a los líderes de pacotilla y a sus financistas perversos. El Tribunal Supremo Electoral ha dado un primer paso. Pequeño, si se quiere. Pero significativo. Por favor, no seamos tan mezquinos ni tan cobardes ni tan infames. No dejemos solo al TSE.