Maria del Carmen Aceña

Prevenir es educar

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

En estos días hemos tenido eventos complejos, pero el más repugnante es el señalamiento de un señor de la tercera edad, funcionario público, que le pagaba a la madre por abusar sexualmente de su hija de 8 años, quien adicionalmente era premiada por el acto. Es verdaderamente horrendo.

Conversando con unos amigos me comentaban que este caso es uno de muchos que hay en el país y que algo debemos hacer para cambiar. Opino que puede ser el parteaguas de abusos y de límites que debemos establecer.

Interesante la actividad realizada el pasado domingo denominada “Marcha por la Vida y la Familia” que organizaron grupos religiosos. La realidad es que requerimos un cambio de conciencia en la sociedad, que inicie con cada persona, en los núcleos familiares, comunidades de vecinos, municipios, regiones y, en general, en todo el país. ¿Cómo lo hacemos? En este sentido desde hace varios años se ha clamado por una política de prevención de la violencia. Mañana martes 20 se hará pública la “Política Nacional de Prevención de la Violencia y el Delito, Seguridad Ciudadana y Convivencia Pacífica 2014-2034”, bajo el lema prevenir es vivir.

Según un documento borrador que proporcionó el Ministerio de Gobernación, el manuscrito contiene más de cien páginas, tres partes y nueve capítulos; narra los fundamentos, el objeto y la institucionalidad, el marco conceptual y de referencia, enfoques y principios, bases para una transformación institucional, actores clave, mecanismos operativos, herramientas de apoyo, comunicación, estrategia de lo nacional a lo comunitario y los ejes estratégicos de la política.

Deseo comentar respecto del último capítulo, los ejes. Este se presenta en una serie de matrices que ahonda la violencia contra la niñez, la adolescencia y juventud, la mujer, la violencia armada y la violencia vial y los accidentes de tránsito. Cada eje narra objetivos específicos, líneas maestras, líneas de acción y dimensión.

Opino que su contenido es ambicioso y poco conciso. Por ejemplo, no tiene presupuesto ni metas cuantitativas. Aborda todos los municipios por igual. No define prioridades. Se refiere a un modelo de abordaje de la Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia (UPCV), de un manual operativo y de un andamiaje institucional complejo para poner en práctica la prevención. Veo positivo los ejemplos que se presentan en los anexos con una temática municipal.

Juzgo que como primer paso es un buen ejercicio; sin embargo, requerimos un plan más aterrizado y focalizado, con acciones concretas y un presupuesto realista para los próximos dos años. Me pregunto, ¿cómo este plan va a prevenir el caso de la niña de 8 años? O ¿la muerte de dos jovencitas cerca de la escuela o el asesinato de un joven fanático del futbol? Una buena política de prevención fomenta la responsabilidad individual y educa a los ciudadanos.

Lo inmediato será evaluar los valores que practicamos, orientar a los padres y madres de familia, promover el valor de la vida, implementar un sistema de resolución de conflictos; actividades que las iglesias y las organizaciones no gubernamentales pueden contribuir. Sin embargo, el gobierno debiera invertir en otros ámbitos, por ejemplo enseñarles a los maestros a practicar principios de convivencia, no expulsar a los jóvenes con problemas, apoyar a los alumnos que cuentan con desafíos en sus hogares y ser un guía en sus vidas. Y, para los jóvenes que están fuera de la escuela, es imperante armar un sistema “no escolarizado” para reclutarlos y darles instrucción para vida y el trabajo. Y usted ¿cómo previene? ¿Cuáles son sus valores?