Luis Felipe Valenzuela

Menos que eso sería un fracaso

Escritor,  periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela Escritor, periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela

Thelma Aldana calificó con 5 puntos sobre 10 la gestión de Claudia Paz y Paz al frente del Ministerio Público. Me lo dijo al aire en una entrevista la semana pasada. Y la sentí franca en su respuesta. Sin rechazo ni desdén contra la fiscal saliente. Pero, igual, implacable. Y no solo con quien será su antecesora, sino también consigo misma. Aldana sabe que al calificar así a Paz y Paz su compromiso personal de superarla se vuelve más serio y desafiante.

Identificada desde el principio del proceso como “la candidata del Ejecutivo”, ella no ignora el tipo de críticas y de presiones a las que se verá sometida. Y va a precisar de mucha habilidad política, así como de un manejo tan cuidadoso como ágil, para poder abrirse camino en un puesto que siempre convida a las arenas movedizas.

A mi criterio, hay dos maneras de hacerlo: una, con una estrategia de seis meses relampagueantes en los que logre posicionarse como una fiscal efectiva en dos delitos comunes en nuestra violenta y desesperanzada sociedad: la corrupción y el robo contra el patrimonio. La otra, con un sigilo sagaz que la haga avanzar de manera lenta pero segura. De pronto, una mezcla de ambas sea la fórmula correcta.

El MP dista mucho de ser un lecho de rosas; no es fácil lo que le toca. Y me parece útil recordar que a la administración de Pérez Molina le urgen éxitos en materia de seguridad, para lo cual la coordinación entre la cartera del Interior y el MP es clave. Sin embargo, pedirle a Aldana que de primas a primeras dé resultados sorprendentes es iluso e injusto. Y salvo que dentro de la estrategia figure “sacrificar” a un cuadro menor de las filas Patriotas, no veo en el corto plazo posibilidades de que algún integrante del actual gobierno vaya a la cárcel por saqueo del erario público.

Es aconsejable que la recién nombrada fiscal general se cuide, asimismo, de no incurrir en el inoportuno resbalón de “caerle” inmediatamente a un pillo de la oposición, que abundan, pues ello podría volverla sospechosa de parcialidad y hasta de persecución política. La justicia, aunque en concepto no deba operar con el tiempo en mente, tampoco puede permitirse olvidar a la sabia prudencia.

Al revisar la hoja de vida de la próxima jefa del MP, uno no tarda demasiado en darse cuenta de que es una mujer enfocada que entiende el oficio de cumplir metas y de alcanzar objetivos. Empezó desde abajo en el Organismo Judicial y llegó hasta lo más alto de sus esferas, basada en trabajo y disciplina. Su experiencia presidiendo la Corte Suprema es una herramienta a su favor; las presiones no le son ajenas.

Pero en el caso de la oficina blindada del Ministerio Público, el desafío es mayor. Y diferente.Más en un país en el que negociar impunidad es el pan diario, por lo que escoger mejores aliados que en su cargo previo sería deseable para ella y para el país. Y no dejarse amedrentar, ni por la prepotencia de quienes ejercen el tráfico de influencias con aparente guante de seda, ni por la burda intimidación de quienes suelen ofrecer “plata o plomo”. Tampoco por los clamores trasnochados de los que habitan la Guerra Fría por pasión o por negocio, sean estos adoradores del Che o bien de Ríos Montt.

En la entrevista que mencioné al principio, Aldana se abstuvo de contestar a la pregunta de si en Guatemala hubo genocidio durante el conflicto armado. Pero también mencionó que nadie debe quedar inmune a la mano de la justicia, cuando ha violado la ley.

El proceso para ser elegida fue controvertido, como lo describió la agencia “EFE”. Hay una parte de la opinión pública que, de entrada, no le concederá el beneficio de la duda. Habrá otra que la verá con el recelo originado en el grupo de magistrados que integraba el Organismo Judicial. No le faltará apoyo inicial de la derecha, aun de aquella que rechaza los tribunales de femicidio que son su obra. No creo, además, que la Comunidad Internacional la vea con malos ojos.

Su reto es enorme de todas maneras. El modelo de gestión heredado por Claudia Paz y Paz tiene varios aspectos dignos de seguimiento. Nadie llega a la fiscalía general sin negociar antes con alguien o con varios. El secreto, según yo, radica en no transformar en prisión los compromisos adquiridos. Thelma Aldana es audaz y estructurada, y entiende a la perfección la oportunidad de que dispone. Calificar con 5 puntos sobre 10 a su antecesora fue osado. Su obligación, para pasar a la historia, es superarla. Menos que eso sería un fracaso.