María del Carmen Aceña

Violencia en los estadios

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

La muerte de Kevin Díaz, joven aficionado de futbol, cerca de un estadio, debería de ser el comienzo de un cambio para evitar la violencia alrededor del deporte en Guatemala. Percibo cada día más fanatismo y pasión por el futbol; una actividad que debiera ser de diversión se está convirtiendo en algo sumamente peligroso.

Según informes, el Torneo Clausura ha presentado varios hechos violentos en los que se involucran fanáticos radicales de distintos partidos. El viceministro de Gobernación comentó que las investigaciones señalan que este joven pertenecía al grupo de “los Chiflados de la barra Utra Sur” de Comunicaciones y que por medio de las redes sociales se organizan, se amenazan y se agreden. Ante el desafío, se ha comentado la necesidad de legislar tanto asuntos relacionados con los estadios como las redes sociales. Sin embargo, las experiencias en otros países señalan que la violencia alrededor del deporte tan solo es un resultado de lo que está viviendo en la sociedad, por lo tanto las medidas deben ser integrales y no solo mediáticas.

Posiblemente el caso más interesante es el de los “hooligans” en Inglaterra. La DRAE define a los “hooligans” como el hincha británico de comportamiento violento y agresivo. En mayo de 1985 cuando se definía la Copa de Campeones de Europa, en el estadio de Heysel, las barras del Liverpool se lanzaron contra los aficionados de la Juventus y dejaron 39 muertos. El parlamento tomó algunas medidas legales; sin embargo, la violencia continuó en las canchas inglesas, al punto que en abril de 1989 fallecieron 96 personas aplastadas contra las vallas de un estadio inglés a causa de una avalancha, suceso denominado la “Tragedia de Hillsborough”.

Esta desdicha provocó que el gobierno de Margaret Thatcher actuara con decisión y dictara la “Football Spectators Act” y el “Informe Taylor” para erradicar la violencia y mejorar la seguridad en los estadios.

¿Qué acciones se tomaron? El periodista G. Briceño comenta que fue una participación del Estado, la policía, los clubes de futbol y la empresa privada. En primera instancia el Estado decidió atacar el problema de raíz. Se ordenó una investigación a fondo que evidenció que la violencia de los “hooligans” era un fenómeno sociocultural de Inglaterra y no del futbol. El no contar con un hogar integrado o funcional fue identificado como el generador clave de la violencia. También pusieron en marcha medidas judiciales para acabar con los violentos, tales como la prohibición de por vida del ingreso de los hinchas más peligrosos a los estadios.

Paralelamente se involucró a toda la sociedad. Por ejemplo, si capturaban en el metro a uno o varios “hooligans”, la empresa podía ser sancionada por transportarlos. Además se incluyó a la policía. Se crearon grupos élite especializados en combatir “hooligans” y manejar las masas en los estadios. Se condenaron a varios de los líderes y se creó una lista de quienes tenían prohibiciones. Por otro lado, los clubes capacitaron a su personal de logística y se unificaron los criterios de seguridad en los estadios.

En referencia a los aficionados se les sacó carné a todos los integrantes de las barras no solo para identificarlos, sino también para saber si tenían antecedentes y podían entrar en los estadios. También se invirtió en los equipos con el apoyo de la empresa privada. Se colocaron sillas numeradas en las tribunas de todos los estadios. Esto permitió identificar a los problemáticos. También se utilizó la tecnología como circuitos de televisión, lectoras de huellas digitales y la conformación de una base de datos. http://www.razonpublica.com/index.php.

Esperamos que nuestras autoridades actúen con astucia. No será fácil. ¿Qué opina al respecto?