José Carlos Sanabria

Elecciones y ciudadanía

Foto. Publinews Politólogo de Asíes @josecsa2 Foto. Publinews
Politólogo de Asíes @josecsa2

El proceso electoral está a la vuelta de la esquina. En el calendario restan 365 días para que el Tribunal Supremo Electoral realice la convocatoria oficial el 2 de mayo de 2015. Las elecciones son por excelencia el mecanismo democrático para elegir autoridades. El próximo año votaremos para presidente, alcaldes e integrantes de las corporaciones municipales, y diputados al Congreso de la República y al Parlamento Centroamericano.

La participación ciudadana en el último proceso electoral fue una de las más altas desde 1985. A pesar de ello, los guatemaltecos y guatemaltecas son escépticos respecto de los resultados de los eventos electorales. No encuentran en ellos las soluciones a los problemas que enfrentan a diario. A esto se suma la insatisfacción con el desempeño de las instituciones democráticas y políticas, que es una de las razones que explican esta situación.

En este contexto, los retos que plantea el próximo evento electoral están por un lado en la capacidad de los partidos para presentar propuestas programáticas que respondan a las necesidades y demandas de la población; y por otro, en que los ciudadanos reflexionen y emitan un voto consciente, evaluando la viabilidad y pertinencia de las propuestas presentadas por los partidos.

La sociedad está cansada de canciones, anuncios televisivos y miles de vallas sin contenido, de regalos y dádivas como playeras y gorras. Estas campañas mediáticas no discuten seriamente propuestas de solución a los problemas del municipio, departamento o el país; además, son campañas millonarias que comprometen las agendas políticas e institucionales de los candidatos. Los ciudadanos les exigimos a los partidos políticos un debate electoral de altura, en el que se discutan ideas y propuestas.

Los ciudadanos debemos desestimar tres razonamientos que le han hecho mucho daño a nuestra democracia: 1) “voy a votar por ese candidato porque ya le toca”, 2) “voy a votar por el menos peor” y 3)”voy a votar a favor de uno por estar en contra de otro”. La lucha contra estos razonamientos es para ganarles al conformismo, al escepticismo, la indiferencia, la apatía y la resignación. La victoria a estos “males” augura, sin lugar a dudas, un horizonte más prometedor para nuestra democracia representativa y participativa.

Por otro lado, es necesario que los ciudadanos transitemos del ejercicio del voto a la participación política activa, que fiscalice y controle las acciones de los funcionarios y los representantes, en un marco democrático participativo y de rendición de cuentas. La ciudadanía se construye involucrándonos en los asuntos públicos de la “comunidad” permanentemente y no solo asistiendo a votar cada cuatro años.

La ciudadanía exige líderes democráticos a nivel local, municipal, departamental y nacional con vocación de servicio público, honestos y honrados, sinceros, con capacidad y experiencia, pero fundamentalmente comprometidos con proyectos políticos que busquen transformar la realidad socioeconómica y política del país, y el fortalecimiento del sistema democrático.

¿Estamos preparados para el próximo proceso electoral?