María del Carmen Aceña

Bono demográfico

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

Walter, un joven hondureño, me comentaba recientemente: “Mucha violencia por aquí, ya casi no salimos a la calle. Poco confiamos en nuestros vecinos y tenemos mucho miedo. Estoy bendecido porque tengo trabajo, a mi pareja le costó mucho conseguir. Son cuantiosos los vagos por acá”, me expuso, “abandonan los estudios, y varios después del sexto ya no estudian porque es caro y además no hay escuela cerca.

Las jovencitas quedan embarazadas a temprana edad y la mitad no integra un hogar. No hay empleo, pero sí demasiado dinero fácil, lo que hace que cientos de jóvenes sean delincuentes o se metan en una pandilla. Ya no sabemos quién manda. Los políticos son mentirosos y corruptos. Pocos respetan la ley”, y con un suspiro concluye: “La vida no vale nada”.

¿Cómo cambiar esta realidad? Los países centroamericanos tienen una gran oportunidad en sus manos: el bono demográfico de la región. ¿A qué se le llama bono? A la situación transitoria en la que la población en edad de trabajar, o joven, supera a los que son dependientes (niños y adultos). Es el mejor momento en que un país puede producir, invertir y generar más prosperidad. Un caso interesante es el de los Tigres Asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong) que aprovecharon esa ocasión entre 1960 y 1990, logrando altas tasas de crecimiento económico.

El Estado de la Nación presenta que actualmente la población de jóvenes entre 12 y 24 años está creciendo en la región centroamericana. En el Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) estos representan más de seis millones, pero lamentablemente la mayoría no está bien educada y la generación de empleo es lenta en relación con el crecimiento de la población.

Una cuarta parte de jóvenes entre 18 y 24 años ni trabajan ni estudian (población ni-ni). También se señala que los varones no estudian por falta de recursos económicos o porque no les interesa; en el caso de las mujeres, se agrega que es debido a labores domésticas. Para Guatemala se presenta que dos de cada 10 jóvenes no quieren estudiar y que la población que puede trabajar, el 70%, ni siquiera cuenta con educación primaria. Adicionalmente 42% de los hogares está excluido y existen problemas de desarticulación entre oferta y demanda de trabajo. http://www.estadonacion.or.cr/

¿Qué hacemos? Invertir en educación. Es importante que todos los niños asistan a la preprimaria, ya que actualmente solo acude la mitad. La educación primaria debe mejorar su calidad, con contenidos interesantes, promover valores, utilizar tecnología en el aula y motivar al alumno a seguir estudiando.

Es urgente hacer una revolución en la secundaria. Facilitar becas de estudio es clave, así como transferencias condicionadas –eso sí, concretadas a la presencia del estudiante y a su nivel socioeconómico. Trascendental orientar a las jovencitas, especialmente en el área rural; fortalecer su autoestima y que aspiren a lograr una vida profesional y digna. ¡Insto a trazar la meta que en 10 años todos estudien hasta tercero básico y además alcancen buenos rendimientos!

Igual tenemos que atender a los jóvenes y a los niños que hoy están en riesgo. Intervenciones de prevención, apoyo a los barrios más vulnerables serán prioritario, para reducir la violencia e ir forjando la convivencia ciudadana. Paralelamente es urgente actualizar los marcos legales de generación de empleo e inversión para ir creando más y mejores oportunidades para todos. Funcionarios honestos y partidos políticos comprometidos con el desarrollo del país será la clave para poner ley y orden. ¿Qué proponen los políticos respecto del bono demográfico?

 

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“Para Guatemala se presenta que dos de cada diez jóvenes no quieren estudiar y que la población que puede trabajar, el 70% ni siquiera cuenta con educación primaria”.