María del Carmen Aceña

Para realizar sus sueños

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

Un principio universal dice “cosechamos lo que sembramos”. Recientemente fui invitada por el Club Rotario de la Asunción a compartir con jóvenes adolescentes líderes respecto de la importancia de soñar y lograr que sus ilusiones se conviertan en realidad. Patojos y patojas pilas, llenos de entusiasmo, energía y con ganas de conquistar el mundo. ¡Inspiradores!

Me hizo recordar “Las Semillas de los Sueños” que hace algunos años, en forma pedagógica, diseñamos. Estas llevaban un instructivo que creativamente describían los siete pasos que se requieren como mínimo para sembrar ideas y cosechar éxitos. A continuación comparto los mismos que le ayudarán a usted a refrescar ideas y a sus hijos a crear el hábito.

Primero, será indispensable preparar el terreno. Para lograr una buena cosecha es importante contar con un buen terreno. Los valores como honestidad, integridad, dignidad, humildad y servicio son importantes. Recuerde que todos tenemos potencial; sin embargo, la paciencia, el estímulo, la disciplina y el autoaprendizaje harán una tierra mucho más fértil. Como paso siguiente tenga un sueño en mente. Una vez un maestro me dijo “El que no sabe a dónde va, no llega”. Imagínese qué desea y hasta dónde desea avanzar. Luego sabrá qué semilla es la adecuada.

Un tercer paso es sembrar la semilla. Al colocar la semilla en la tierra fértil imagínese en lo que se convertirá. Visualice su sueño y afirme una y otra vez lo que desea alcanzar. Recuerde que el sueño que está sembrando debe de ser personal, auténtico y darlo por un hecho. Sienta esa agradable emoción como si lo hubiera alcanzado. Un cuarto y determinante paso será que haga un plan para su desarrollo. Diseñe un método para lograr cosechar su sueño. Escriba las etapas y determine cómo cuidará de su futura plantita. Póngase metas.

Recuerde que las plantas al igual que los sueños requieren de cuidado, de alimentación (agua y abono) y de raíces sanas. Difícilmente recogerá frutos cuando faltan raíces. Periódicamente revise su plan y coteje que ha logrado las pequeñas metas que en conjunto sumarán al logro de su visión. Quinto: ¡Cuidado con la mala hierba! Es importante que no se deje influenciar por las malas compañías.

Encontrará distractores. No se vea limitado por las actitudes, conductas y acciones de los demás. ¡Sea dueño de su sueño! Acepte la retroalimentación para mejorar, pero bloque las críticas envidiosas. El sexto paso es trabajar fuerte y con alegría. Sembrar y cosechar requiere de esfuerzo y trabajo. Todos los que han hecho historia han soñado mientras trabajan.

Haga de su sueño una motivación para innovar, aprender y conocer personas que le ayudarán a cultivar con mayor eficiencia. Lea y experimente. Hágalo con alegría y amor. Todos los días visualice su planta a futuro –su sueño– y repítase en su interior lo que logrará. Imagínese la hermosa, creciendo y llena de frutos. Séptimo, coseche. Comparta los frutos con su familia y las personas que lo rodean. Celebre su logro. Pronto se dará cuenta que la felicidad está en el recorrido de este ciclo, en compartir el éxito y en apoyar a otros en alcanzar sus sueños. Por lo tanto, empiece de nuevo con otro sueño.

Adicionalmente sea positivo, tenga fe, pare de sufrir, dé el primer paso, olvídese de los atajos, respete la naturaleza y crea en Guatemala. ¿Cuál es su sueño? ¿De qué color es? ¿Qué está dispuesto a sacrificar hoy por el logro de su sueño en mediano o el largo plazos? ¿Qué espera…? ¡Sea usted un soñador, realizador!