María del Carmen Aceña

Tensión en Venezuela #24F

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

Hace unos años, hablando de problemas de autoridad y liderazgo, un amigo me hizo referencia a una frase bíblica “cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra”. Esta viene a mi mente cuando observamos los momentos de tensión e intimidación que está viviendo Venezuela.

Venezuela es conocida por los latinoamericanos y el resto del mundo por sus mujeres bellas, sus jugadores de beisbol y su riqueza al ser una de las reservas de petróleo más grandes del mundo. También ha destacado por su controversial sistema político y económico enmarcado en la llamada Revolución Bolivariana llevada a cabo por Hugo Chávez, quien fue presidente de Venezuela (1999-2013). Inspirado en una nueva constitución y bajo el nombre del Socialismo del Siglo XXI, Chávez rediseñó el sistema político y económico de Venezuela.

Su estrecha relación con Cuba y en especial con Fidel Castro presentaba claramente sus intenciones de mantenerse en el poder por varias décadas. Con gran astucia fue interviniendo las instituciones democráticas y legislando a favor de un sistema autoritario. A tal nivel que logró que se aprobara su reelección indefinida y contar con “poderes especiales” de parte del Congreso de la República para decretar y gobernar.

En la primera década de este siglo Venezuela redujo sus niveles de pobreza. Varios analistas señalan que este factor se debió principalmente al alza del precio del petróleo, pasando de una producción nacional per cápita a más del doble de US$ 6,100 a US$ 12, 400. Sin embargo, según el Observatorio Venezolano de Violencia, tiene una de la tasa de homicidios más alta del mundo (79/100 mil habitantes).

Con la muerte de Chávez, el panorama se pintó distinto. Su sucesor Nicolás Maduro, líder sindical y ex ministro de Relaciones Exteriores le ha tocado un horizonte diferente. Opino que ha cometido muchos errores, pero deseo referirme a algunos específicamente. Un tema crítico ha sido la crisis económica que vive el país. La intervención en la economía, los controles de precios y de divisas, sumados a la caída de la producción de petróleo evidencia que este gobierno no ha podido administrar los recursos de forma eficiente, causando escasez de productos, poco abastecimiento de medicinas e inflación (56%). La muerte de la Miss Venezuela y su cónyuge, evidenció el problema de la inseguridad en Venezuela. Error del presidente Maduro el no reunirse con los líderes políticos y sectores importantes para hacer algo al respecto. Otro desliz es la violación de los derechos humanos, especialmente ante las protestas. Organizaciones como Americas Watch se han pronunciado al respecto. Y por último, vedar la libre participación a la prensa. El bloquear las noticias y revocar los permisos de trabajo de los periodistas de la cadena CNN tendrán serias repercusiones –aunque se haya retractado. ¡Vivan las redes sociales!

Preocupa el silencio de los gobiernos de la región, ¿tendrán miedo de que Venezuela ya no les provea de petróleo? Sin embargo, hay esperanza. El país cuenta con nuevos políticos preparados que cuestionan al régimen como Henrique Capriles y Leopoldo López, con una juventud que desea el cambio y una sociedad civil con el deseo de terminar el conflicto y la agresión. Lo que suceda en los próximos días dependerá de “la madurez” del presidente. Tendrá que presentar más apertura y humildad ante la situación, escuchar a la gente y actuar con sabiduría. Urge cesar la confrontación y la violencia, hacer un plan de corto plazo para rescatar la economía y abrirse ante los medios de comunicación.

¿Mediadores? Si ayudaría. En este sentido se ha comentado que la Iglesia Católica podría ser un buen colaborador. Esperamos que pronto mejore la situación de los venezolanos. Estaremos muy pendientes. Hay mucho que aprender para que nuestro país no caiga en esta barbarie. ¿Qué haría usted distinto?