Paola Rivano

No me acuerdo

Paola Rivano,  Coach y conferencista  internacional, Www.paorivano.com,  Twitter @paorivano Paola Rivano,
Coach y conferencista internacional, Www.paorivano.com,
Twitter @paorivano

“No me acuerdo”. “Tengo pésima memoria”. “Por favor, me puedes llamar para acordarme ¡tengo una cabeza!” “¿Cuándo fue? No me recuerdo”. Cualquier parecido de estas frases con la realidad no es pura coincidencia. Este tipo de afirmaciones se repite miles de veces al día; de hecho estoy segura de que todos las hemos dicho más de una vez.

Muchos pensamos que la retentiva se va agotando a medida que pasan los años y que se nos va haciendo cada vez más difícil recordar ciertas cosas como nombres, números telefónicos, fechas, o algo tan simple como la clave de la cuenta del correo electrónico.

Desde que comencé a escribir, continuamente se me ocurren temas para la columna y pienso “¡qué buen tema!”. Según yo me acordaré sin problema hasta que llegue al lugar donde lo pueda apuntar. Parece ser un pensamiento muy optimista de mi parte, ya que, cuando quiero acordarme, aparece un mensaje en mi memoria que dice: “Ya no se encuentra disponible”.

Esto me ha llevado a preguntarme: ¿Por qué sí nos acordamos de unas cosas y de otras no? ¿Será que nos acordamos solo cuando nos conviene? ¿Será importante que recordemos nuestra dirección o el nombre de nuestro cliente más importante? ¿Qué pasaría si no nos recordáramos siquiera de nuestro número telefónico?

Es muy interesante cómo funciona nuestra memoria y por qué razón selecciona la información que desea grabar y cuál no. La primera fase del proceso de memorización es el registro. Mientras mejor registremos lo que deseamos recordar, mayor será la calidad de nuestra retención.

En su segunda fase la información nueva es almacenada en la memoria de corto plazo, la cual lamentablemente tiene una capacidad bastante limitada. Es en este proceso de retención en el que debemos repasar la información, ya que de lo contrario terminaremos olvidándola irremediablemente.

La tercera y última fase es la de recuperación. Es cuando logramos grabar y mantener la información en nuestra memoria de largo plazo pudiendo acceder a ella cuando deseemos. Tomando en cuenta que acaban de iniciar las clases de universidades y colegios, y como lo que queremos lograr es pasar la información de la memoria de corto plazo a la de largo plazo, hoy veremos algunas técnicas que nos ayudarán a seleccionar la información que queremos conservar en nuestro disco duro.

Una de las mejores técnicas y de las que más utilizo para recordar nombres o números es la de asociación. Esta consiste en asociar lo que queremos retener a algo que nos es familiar. Por ejemplo, mi nueva clienta se llama Miriam al igual que mi tía.

Analizar minuciosamente la información. Ojear no es lo mismo que leer y leer no es lo mismo que comprender.

El interés juega un papel muy importante en este proceso. Mientras más interés tengamos más lo retendremos en nuestra memoria. Ahora si queremos que esa información esté siempre disponible en nuestro disco duro, debemos repasarla de vez en cuando con el objetivo de que se mantenga fresca en nuestra memoria.

Y cómo no mencionar los juegos como “memoria” que además de entretenernos nos ayudan mucho a fortalecerla a través de la práctica. Ya que tenemos claro el proceso de retención, nos será más fácil estar pendientes de cada paso para no olvidar lo que queremos recordar.

No tienes mala memoria, solo hay que hacerla reaccionar.