María del Carmen Aceña

Noviembre, un mes hermoso

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

Noviembre es uno de los mejores meses para disfrutar en nuestra linda Guatemala. Las lluvias se despiden y nos dejan los valles y las montañas pintadas de distintos tonos de verde. Algunos campos se visten de amarillo con la pequeña flor de muerto. El clima se pone muy agradable, los celajes nos embellecen las tardes e inician las vacaciones de los niños y jóvenes.

Iniciamos con una de las tradiciones más bonitas del país, la Celebración del Día de Todos los Santos. Alrededor de la preparación del fiambre, miles de familias se unen, y desde varios días atrás planifican y preparan este especial platillo. Lo hay blanco y rojo, y como me decían unos amigos “el secreto es el caldillo”, toque o sazón que aporta la receta que se traslada de generación en generación. El fiambre es una expresión multicultural e intercultural del país. Se come en todas las regiones de Guatemala. La mezcla de embutidos y carnes frías que venían de España con las verduras locales hacen de este platillo algo único, además, ¡qué rico! Muchas familias luego de haber disfrutado este convivio conmemoran a sus seres queridos fallecidos y otros visitan sus tumbas, adornándolas de coloridas flores, para celebrar el 2 de noviembre el Día de Todos los Difuntos.

Con el viento fresco de noviembre y con el fondo azul destacan los hermosos barriletes gigantes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez, que inician su vuelo durante los festivales el 1 de noviembre. Desde hace varias décadas, estos cometas guatemaltecos, con diámetros hasta de 22 metros, son una obra de arte local que combina colorido, técnica, folclor, misticismo y un gran trabajo en equipo. Una parte de la historia indica que los cakchiqueles los diseñaron para comunicarse con sus ancestros y los dioses en el más allá”. Mientras más alto vuelan, mejor se comunican”. De hecho, tradicionalmente se vuelan al lado del cementerio, con las tumbas remozadas. Otros cuentan que los malos espíritus se presentaban todos los años y que los sabios recomendaron provocar que el viento chocara con pedazos de papel cuyo sonido alejaría en forma inmediata a los malos espíritus (sumpango.com.gt y guatemalainmortal.blogspot.com).

Además es tiempo de reflexión, preparación y planificación. Antes de finalizar el año vale la pena hacer una evaluación de sus metas trazadas, los logros alcanzados y los desafíos por enfrentar. Adicionalmente es un mes crucial para planificar las actividades del siguiente año. Para los niños y jóvenes es recomendable hacer una serie de actividades al aire libre y leer uno o varios libros que alimenten la mente y el alma. Si alguien estuvo poco aplicado durante el año, es momento de ponerse al día. Para las familias e instituciones es periodo de calificar la labor, corregir la plana y terminar bien el año. Además es época de preparar el espíritu y el corazón para la Navidad.

De nuestros líderes y dirigentes públicos esperamos una “seria” evaluación de su desempeño y realmente tomar las riendas del país. Este año ha estado lleno de conflictos, reiteradas actuaciones mediocres, señalamientos de corrupción, fomento de intrigas, actos de irresponsabilidad y mucho egocentrismo. Se percibe en forma generalizada que somos un pueblo sin rumbo. Se está perdiendo la esperanza de que un mejor país sea posible y hay poca inspiración para hacer esfuerzos de transformación. Que este mes hermoso, con el ejemplo de nuestras tradiciones y la belleza natural de Guatemala nos sirva para dar más de nosotros mismos, respetar las culturas, armonizar los colores, trabajar en equipo y ser responsables de al menos nuestras acciones.