María del Carmen Aceña

¡Feliz cumpleaños Guatemala!

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

Ayer celebramos el 192 aniversario de la independencia de nuestro país, Guatemala. Desde el 15 de septiembre de 1821 iniciamos un proceso para convertirnos en un país digno y libre. Hace varios siglos, América estaba dividida en virreinatos, capitanías generales y presidencias o gobernaciones. Los virreinatos eran gobernados por un virrey, quien representaba a la Corona Española, y tenía a las capitanías y presidencias bajo su cuidado. En el siglo XVI se establecieron en América dos virreinatos: el de Nueva España o México (1535) y el de Perú (1544); en el siglo XVIII se unieron otros dos: Nueva Granada (1717) y el Río de la Plata (1776). Adicionalmente había cuatro capitanías generales (Santo Domingo, Guatemala, Venezuela y Chile). Estas eran territorios dirigidos por un jefe militar que desarrollaba el poder civil y judicial. Nosotros pertenecíamos a la segunda capitanía y abarcaba desde Chiapas y Belice hasta Costa Rica y parte de Panamá. La Capitanía General de Guatemala la conformaban cinco provincias: Ciudad Real de Chiapas, Guatemala, San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Por influencia de otras declaraciones de independencia en el continente, especialmente la de Estados Unidos de Gran Bretaña (1776) y Haití de Francia (1804), se iniciaron los movimientos en América en el territorio hispano. Según el libro “Biografía de los Próceres de la Independencia”, los corrientes en la Capitanía General de Guatemala se dieron en varios lugares centroamericanos años atrás de la emancipación. Las primeras señas datan de 1808, iniciado por Simón Bergaño y Villegas a quién se le procesó legalmente en la Capital del Reino Unido –en aquel entonces Guatemala– al considerársele sospechoso de la revuelta. Luego se dio una insurrección en San Salvador, en noviembre de 1811; seguida de una rebelión en Santa Ana –ambos en El Salvador. En diciembre del mismo año se formó un movimiento en Granada, Nicaragua; en enero del siguiente año, hubo un levantamiento en Tegucigalpa, Honduras, que continuó por la sublevación de Chiquimula, Guatemala, el 23 de febrero de 1812. Los deseos de independencia continuaron.

Cómo no mencionar la conjura de Belén en Guatemala durante diciembre de 1813 –nombre que adquirieron las juntas celebradas en la celda prioral del Convento de Belén y en la casa de Cayetano Bedoya–. A estas asistían miembros de ejército, la iglesia y la sociedad civil. Así se llegó al 15 de septiembre de 1821 y, luego de “una tertulia patriótica”, se escribió el acta de independencia de Centroamérica y trece personas la firmaron. Esta exponía una separación de la Corona Española y la conformación de un gobierno provisional. Luego el 5 de enero de 1822, Guatemala se anexó a México. Por último, el 1 de julio de 1823 se firmó la segunda declaratoria, la cual dio independencia absoluta a la República Federal Centroamericana.

Nuestra independencia fue el resultado de la participación de muchas personas en distintos movimientos calificados durante la época como revolucionarios, partidos, tertulias o conjuraciones, cuyo objetivo primordial era buscar la libertad. Casi dos siglos más tarde, aquí estamos, de igual manera, indagando ser la República de Guatemala. Nos hemos regido por 11 constituciones, y el país ha sido dirigido por más de 20 distintos gobiernos, iniciando por el brigadier Gabino Gaínza, pasando por civiles, coroneles y generales –muchos electos. También hemos sido mandados por juntas militares o de Gobierno. Lo bueno es que contamos con un sistema de elecciones libres desde 1985. Forjar el carácter de un país no es sencillo. Seguiremos adelante con el fin de lograr una patria linda al servicio de quienes la habitamos.

¡Felicidades!