Mirciny Moliviatis

Cocina como una experiencia.

Por: Publinews

Chef y presentadora de Tv del programa Chef y presentadora de Tv del programa “Puro Chef” @mishamoliviatis

La comida o mejor dicho la buena comida es algo más que lo que ponemos en nuestra boca cuando estamos hambrientos, esto lo entendí desde pequeña al ver cómo para mi familia la cocina era más que el acto de comer, es reunirnos, es compartir en familia.

Recuerdo de mi primer viaje fuera de Guatemala, con mi mamá y mi hermano Dimitris, estar en un parque de diversiones y haber probado una sopa fría, beberla no con cuchara de un plato sopero, sino en un pequeño vasito. En mi memoria solo cabía el concepto de que la sopa era el caldo cocido o la sopa de pollo con fideos que hacía mi abuelita o la sopa de albóndigas que cocinaba mi papá.

Recuerdo pensar ¿será que es parte de la magia del parque? En ese entonces creo que el chip en mi mente cambió sin que yo lo supiera.

Ahora, comprendo qué pasó en ese momento. Al ver una fotografía del viaje entendí que todo aquello fue una experiencia, desde subirme a un avión, conocer lugares que no había visto hasta probar esa sopa fría que ahora sé que se llama gazpacho. Lo curioso es que cuando escucho esta receta o la preparo recuerdo ese instante.

Otro momento que recuerdo es cuando mi sobrino Bassilys, que tenía apenas 5 añitos, sentado en el restaurante a la orilla del mar. Cualquier niño con hambre hubiera pedido una hamburguesa con papas, pero Bassi pidió camarones con frijol. Todos nos quedamos pensando en esa combinación y al preguntarle nos contestó: ¿Acaso ustedes no comen lo que les gusta?

Qué razón tenía mi sobrino, pienso ahora, muchas veces estamos acostumbrados a comer lo que conocemos y no nos aventurarnos a nuevas experiencias.

Soy exigente con la comida, pero no necesito platos muy elaborados o especiales para sentirme satisfecha. Me gusta la sencillez de una zanahoria o una manzana cruda, un buen queso o un sándwich, lo que sí es que cada vez que me siento a comer trato de que sea una experiencia, por simple que sea la comida, aprecio más este arte alquímico de saber elegir, mezclar y transformar alimentos por el placer de los ojos y de la boca.

Si tengo que comer sola, descuido más fácilmente mi alimentación, porque no existe el placer de compartir. El comer un buen plato rodeado de amigos, familia o cocinar para alguien que no conocemos porque somos cocineros es como escuchar una buena canción o ver una buena película con ellos, nos llena no solo el estómago, sino también el alma. Además, la dimensión social de la comida es esencial, porque comer es reunirse para compartir en todos los sentidos de la palabra.

Lo que más me gusta de la comida es su diversidad. Si pudiera, probaría un nuevo plato cada día y compondría un menú con los mejores alimentos de cada país. Cada vez que viajo trato de experimentar, de probar y, sobre todo, trato de traer mis maletas llenas de experiencias culinarias que hagan más rica mi cocina y mis recuerdos más deliciosos.