María del Carmen Aceña

Más presupuesto, menos resultados.

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

¿Qué tan difícil es entender el presupuesto del Estado? La semana pasada uno de los temas más discutidos fue el proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado del Ejercicio Fiscal del año 2014, presentado por el Presidente de la República al Organismo Legislativo.

Cada persona, hogar, empresa o institución elabora su presupuesto mensual, anual o quinquenal. Algunos mejor que otros. Existen lineamientos generales. Se parte de una proyección de ingresos. Por ejemplo, en el caso de una pareja joven, que ambos trabajan, sus salarios son el ingreso más importante. Luego se definen los egresos o gastos –comida, educación, salud, transporte, alquiler, mantenimiento, servicios, vestimenta y otros.

Además puede incluir actividades de diversión, vacaciones, viajes, la ampliación de una casa o la adquisición de algún nuevo bien. Si tiene que pagar deudas, también deberá tomarlo en cuenta. Con la información de ingresos y egresos usted hace una planificación. Define prioridades y determina cuándo se lo va a gastar. ¿Qué pasa si no le alcanza? Usted tendrá un déficit presupuestario. Pero si insiste en gastar, usted puede utilizar sus ahorros, hacer un préstamo, recurrir al apoyo familiar o endeudarse con la tarjeta de crédito.

La misma lógica sigue el Estado. El presupuesto presentado para el año 2014 será de Q70.564 millardos. En promedio, cada guatemalteco debería recibir alrededor de Q4,500 al año en servicios. ¿Será mucho o poco? Depende de los resultados.

Los ingresos del Estado son en su gran mayoría los impuestos (74%) y su proyección se hace con base en el crecimiento de la producción nacional y de perspectivas económicas de importaciones y exportaciones. ¿Cómo se definen los egresos? Nuestra normativa determina alrededor del 80% del presupuesto entre salarios, asignaciones constitucionales, pensiones y pago de la deuda.

También se reflejan prioridades políticas –muchas veces proyectos o programas sin evaluación técnica–. Este presupuesto, al igual que los anteriores, presenta grandes rubros en servicios como educación (Q.12 millardos), salud (Q5 millardos), gobernación (Q4 millardos), defensa (Q2 millardos) y desarrollo social (Q1.7 millardos). Más de una tercera parte del presupuesto será destinado a estas actividades del Ejecutivo. También se presentan gastos de Q5.8 millardos en Comunicaciones y Q22.5 millardos en obligaciones a cargo del tesoro (municipalidades, demás organismos del Estado, Usac y otros) –aproximadamente 40%. La operación de otros ministerios, secretarías y presidencia es de 10% y el pago de la deuda será Q10.5 millardos (15%).

Preguntas con respuestas: ¿cuánto aumentó este presupuesto respecto del actual? Aproximadamente Q3.6 millardos. ¿En qué rubros? En su mayoría en educación para sufragar aumentos salariales acordados en un pacto colectivo y pago de deuda. ¿Alcanzarán los ingresos? No. Habrá un déficit de Q10.7 millardos, de los cuales Q4.1 millardos se cubrirán con préstamos. ¿Habrá cambios? Definitivamente se deduce que no. ¿Lo aprobarán en el Congreso? Difícil de pronosticar. ¿Preocupa esto? Si no se aprueba, entra en vigencia el de este año y son similares.

¿Qué haría la diferencia? Una ejecución eficaz. ¿Cómo lo logramos? Sabiendo cuáles son las metas, monitoreando la calidad del gasto, separando a los funcionarios del cargo que no cumplen, garantizando la transparencia y mostrando resultados. Importante contar con un pequeño ahorro por si surge una emergencia. La gestión por resultados debería ser la práctica, no solo el discurso.

Reflexión

“¿Qué haría la diferencia? Hay que monitorear la calidad del gasto”.