La fuerza del Chavismo está perdiendo ventaja

David Trads

Por: Publinews

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No hace mucho tiempo la tentación de unirse a las filas de Hugo Chávez era algo muy real, miles de millones de “petrodólares” fluyeron desde Venezuela hacia el resto de América Latina. Ese ya no es el caso:

Chávez, un populista muy talentoso, está muerto. Los ingresos del petróleo han bajado dramáticamente, y lo más importante, los escándalos de corrupción cada vez son más grandes y hay una fuerte caída general en el nivel de vida de los venezolanos. En otras palabras: la fuerza del chavismo está perdiendo ventaja y está sucediendo sorprendentemente rápido. Dos ejemplos:

En primer lugar, en Venezuela parece como si la ideología chavista (el llamado “socialismo del siglo XXI” se centra en la nacionalización, el bienestar social y la oposición al capitalismo) hubiera muerto junto con su principal portavoz en marzo. Nicolás Maduro, quien asumió en abril las riendas de Venezuela, después de una estrecha victoria electoral que la oposición aún no reconoce, no parece estar dirigiendo el espectáculo y obviamente no tiene el atractivo de su predecesor. Como Argenis, un carnicero en Petare (un barrio de tugurios de la capital Caracas), le declaró al “Financial Times” esta semana: “Con los años me convertí en el menos fanático de Chávez. Pero ahora es peor, porque las cosas no son las mismas con Maduro. A veces Chávez me convencía, pero nunca he estado convencido por Maduro”.

Y, en segundo lugar, fuera de Venezuela es como si los expartidarios leales de su ideología, especialmente Evo Morales de Bolivia; Rafael Correa, de Ecuador; Raúl Castro, de Cuba; y Daniel Ortega, de Nicaragua; se estuvieran distanciando. A excepción de unos pocos días donde fluyeron las malas palabras y las promesas audaces ante el caso de Edward Snowden, la realidad es que los presidentes de tendencia izquierdista cedieron a la presión de Estados Unidos. Ni la humillación hacia Morales (cuyo avión fue obligado a aterrizar en Europa, ya que se creía que el fugitivo estaba a bordo) ni la humillación más grave hacia Brasil (donde al parecer Estados Unidos tenía una base espía) podrían unirlos. Sin Chávez, la izquierda parece sin un líder y tímida.

Chávez, sobre todo, fue un líder carismático. Lo más cercano a un ícono que ha tenido el continente desde el apogeo de Fidel Castro y el Che Guevara en la década de 1960. Su lucha contra el neocapitalismo y neocolonialismo (que estaba simbolizada por su rotundo odio hacia Estados Unidos y el Banco Mundial) tuvo una alta dosis de atracción durante su mandato desde 1999 hasta 2013. Chávez quería re-liberar a América Latina (como su ídolo, Simón Bolívar, el libertador frente a España de hace dos siglos) y deshacerse de la influencia de Estados Unidos. Quienes más lo amaban eran los latinoamericanos pobres, mientras que la comunidad empresarial lo odiaba. Él era un verdadero dictador, pero definitivamente tampoco era un demócrata.

Pero cuando usted mira su actual legado, sin Chávez narrando su propia biografía, los resultados son bastante horribles. Años de malas políticas ahora están perjudicando a los venezolanos: la inflación, el control de los precios, la falta de divisas y la escasez de mercancías diarias son ahora hechos tan evidentes que la falta de leche y de papel higiénico parece algo normal. Venezuela está empezando a parecerse a Cuba. Las altas tasas de crecimiento económico durante Chávez –como resultado de los altos precios del petróleo– se han ido. Este año, el país está cerca de una recesión con un crecimiento esperado de 0.4%, mientras que su gran vecino, Colombia, tiene una previsión 10 veces más alta en el aumento de su economía.

Las políticas extremas de Chávez han dejado un país en muy mal estado. El monopolio de facto del Partido Socialista Unido, el partido político que Chávez fundó, tuvo la economía controlada por el Estado y esta ha sido muy maltratada. Un reciente informe de Transparencia Internacional, un organismo de control internacional, puso a Venezuela como uno de los países más corruptos del mundo en su lista. Supuestamente miles de millones de dólares han sido robados por los compadres de Chávez en un esquema que hace que el capitalismo parezca cada vez más atractivo.

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“Chávez, sobre todo, fue un líder carismático. Lo más cercano a un ícono que ha tenido el continente desde el apogeo de Fidel Castro y el Che Guevara en la década de 1960. Su lucha contra el neocapitalismo (que estaba simbolizada por su rotundo odio hacia Estados Unidos y el Banco Mundial) tuvo una alta dosis de atracción durante su mandato desde 1999 hasta 2013”.