María del Carmen Aceña

JUVENTUD, DIVINO TESORO

 

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña
Investigadora Asociada
CIEN

La mitad de los habitantes del mundo tiene menos de 25 años. La juventud representa el 18% de la población mundial y constituye el 25% de la población en edad laboral. Según la clasifica la Organización de las Naciones Unidas, la juventud son personas entre los 10 y los 24 años de edad. Un joven que se ubica entre los 10 y 19 años será considerado primero puberto (de 10 a 14 años) y luego adolescente. Por último pasará a formar parte del grupo de juventud plena hasta los 24 años. Algunos incluyen como parte de la juventud quienes tienen entre los 25 y 30 años.

Guatemala es un país joven. Según cálculos del Instituto Nacional de Estadísticas, en 2011 nuestro país tenía 14.7 millones de habitantes, de los cuales 10.2 millones eran menores de 30 años y 4.6 millones eran jóvenes –entre 15 y 29 años– compuesto por el 44% de hombres y 56% de mujeres.

En términos generales, en Guatemala a los que conforman la juventud los llamamos “patojos”. Juventud es sinónimo de frescura, energía, alegría, pero también de desafíos. Ser adolescente en el siglo XXI es algo diferente. Estamos llenos de tecnología e información. Esto permite tener todo el mundo al alcance, redes sociales virtuales y comunicarse de forma inmediata, tanto de lo bueno y malo que cada uno hace. A esta edad es muy importante la presencia de los padres para guiar a los jóvenes. Aunque el adolescente parece rebelde y desea ser independiente, el contar con padres responsables y firmes, y a la vez comprensivos y pacientes, le da seguridad y reafirma su autoestima.

Recientemente hablaba con unas amigas respecto del reto de educar a sus hijos adolescentes. “Estoy muy preocupada”, me decía una de ellas, “no sé cómo hablarle, no deja el celular, ya no estudia como antes y no me responde a todo lo que le indico. Además dice mentiras y a veces puede parecer violento”, comentaba angustiada. Pasar de la niñez a la pubertad implica cambios hormonales y físicos. A esta edad a los jóvenes les cuesta tomar decisiones, les gusta dar su punto de vista y quieren ser libres. Como recomendación de Yordi Rosado –experto mexicano que recién visitó Guatemala durante la Filgua–, es importante dejarlos que aprendan a ser independientes, pero siempre con límites, y no ceder en estos. Algo interesante es comprender que durante esta etapa se forma la última parte del cerebro, por lo que es importante que no consuman drogas. Es por ello que muchos argumentan que la mejor política para lograr una juventud sana es contar con madres y padres comprometidos y responsables con la formación de sus hijos.

Una vez superada la adolescencia, pasamos a la juventud plena. Aquí es donde inicia la independencia económica, la búsqueda de un trabajo o una carrera y una vida en pareja. Algunos nunca salen de esta etapa, a la que llamamos inmadura. Otros mantienen su alma joven –lo que es alentador.

Ahora bien, ¿qué oportunidades hay para la juventud en Guatemala? Actualmente los jóvenes están mejor educados –lo que es una ventaja–. Están más actualizados e informados. El reto es que logren pensar en el largo plazo y que actúen en el corto plazo acorde a sus planes. Un proyecto de vida para cada uno es fundamental. Crear programas para jóvenes y lograr en cada uno de ellos competencias para la vida y el trabajo es fundamental. ¡A todos los jóvenes una felicitación en la celebración del Día Internacional de la Juventud, deseando que sueñen y logren sus sueños!