David Trads

Dramática elección en Chile revive pasado violento

David Trads

David TradsMuy raramente, en algunas ocasiones, dos contendientes presidenciales comparten antecedentes tan dramáticos, pero le eché un vistazo a lo que está pasando ahora mismo en Chile y se podría pensar que Shakespeare creó una nueva obra: las dos principales candidatas ­–Michelle Bachelet, de 61 años y de tendencia izquierdista; y Evelyn Matthei, de 59 años y de posición política de derecha– solían ser amigas de infancia muy cercanas, ya que ambas fueron a la misma escuela en la academia militar, donde los padres de ambas se convirtieron en generales. Eso fue en la década de 1960 y 1970, un momento de gran agitación política en Chile que culminó con el golpe militar de Augusto Pinochet en 1973 contra el presidente electo Salvador Allende.

Ese incidente que dividió no solo al país (y que continúa dividiéndolo) sino también separó drásticamente a Michelle y a Evelyn. Sus padres estaban en lados opuestos. El general Alberto Bachelet fue uno de los más fuertes partidarios de Allende, mientras que Fernando Matthei se convirtió en miembro de la junta militar de Pinochet. Cuando el general Bachelet se negó a cambiar de bando, fue torturado hasta la muerte en 1973 en la escuela militar, la cual estaba a cargo del general Matthei. Pero ¿Matthei en realidad ordenó el asesinato? Defensores de Derechos Humanos afirman que sí y lo acusan por ese crimen.

Por supuesto esta vieja historia se lee directamente en la actual campaña política. Esteban Valenzuela, un analista político de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago, dijo esta semana: “Esto es un inevitable regreso al pasado. Es un conflicto histórico entre la hija de una víctima de la dictadura y una hija de un miembro activo de la junta militar”.

Hay algo de verdad en todo esto: tras el golpe, las dos jóvenes vivían vidas muy diferentes. Michelle se convirtió en un miembro activo de la oposición, fue detenida, torturada, encarcelada y, finalmente como otros tantos de tendencia izquierda, exiliada del país. Evelyn vivió una vida en el lado más soleado de la sociedad. Tuvo acceso a la élite del país, como su padre, quien aún está vivo y fue uno de los aliados más cercanos de Pinochet.

Ambas mujeres, casi inevitablemente, se convirtieron en políticas. Bachelet como una “zurda” y quien ya fue una vez presidenta; Matthei como una derechista que ha estado en las principales posiciones del Gobierno, recientemente como ministra. Ambas se niegan a hablar sobre lo que pasó entre sus padres. Matthei niega con vehemencia que ha conseguido alguna ventaja por el hecho de que su padre era parte de la junta, y la madre de Bachelet ha dicho que no cree que Fernando Matthei estuviera detrás o incluso consciente de la muerte de su marido.

Pero por estos días usted no puede hablar en Santiago con alguien sobre la actual elección sin entrar en una discusión sobre el pasado. Los antecedentes de las dos candidatas simplemente invitan al debate, ya que es visto como una razón más para que aparezcan las situaciones traumáticas en torno al 11 de septiembre de 1973: ¿Allende estaba entonces listo para convertir a Chile en otra Cuba? ¿Fue Allende un enemigo de Estados Unidos que buscaba nacionalizar empresas y eventualmente abolir la democracia? ¿O era un socialdemócrata moderado? ¿Pinochet fue un héroe que lanzó una metodología económica exitosa, la cual convirtió al país en uno de los más ricos del mundo? ¿O era un dictador que aplastó, incluso asesinó, a la oposición?

Bueno, las respuestas que usted consiga dependen del punto de vista político de quien se las responda hoy en día en Santiago. Incluso actualmente (cuatro décadas después del golpe, la aparición de una generación después de que la democracia fuera reinstalada y casi siete años después de la muerte de Pinochet) una discusión sobre política a menudo es una regresión de aquel evento entre Pinochet contra Allende. Aunque Bachelet y Matthei insisten en hablar acerca de sus prioridades actuales, realmente es difícil no pensar en las injusticias que ocurrieron en los 17 años de la era de Pinochet. Esta vez, es incluso un caso personal entre las dos principales candidatas. Quizás la situación se torne más difícil cuando las elecciones de noviembre se vayan acercando.

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“Usted no puede hablar en Santiago con alguien sobre la actual elección sin entrar en una discusión sobre el pasado. Los antecedentes de las dos candidatas invitan al debate”.