David Trads

Los españoles están de vuelta, ahora están buscando empleos.

David TradsA veces la ironía de la historia es increíblemente poderosa: el otro día cuando estaba justo en frente del Palacio Presidencial en Lima, construido originalmente en el siglo XVI por Francisco Pizarro (el conquistador español de Perú), un joven español comenzó a hablarme:

“¿Usted está aquí también por trabajo?”, me preguntó. Yo le dije que no, pero me llamó mucho la atención su historia, la cual es fascinante. Javier, un especialista en computación de 25 años de edad, llegó a Lima en 2010.

No como uno de los tantos mochileros europeos que viajan a Machu Picchu, sino como uno de los tantos jóvenes españoles que están buscando trabajo:

“Terminé la universidad en el peor momento, en 2008, cuando la recesión golpeó a mi país. España estaba llena de pesimismo. El desempleo aumentó y aumentó, especialmente para nosotros los jóvenes. Decidí hacer algo, no quería ser un fracasado y un amigo me dijo que Perú estaba avanzado, que la economía estaba creciendo, así que decidí partir. Las cosas están mucho mejor aquí”.

Javier sonríe, es un hombre feliz. Tal vez se quedará para siempre aquí. Él tiene un trabajo, un apartamento y una bella novia peruana, en resumen: un futuro brillante. ¿No extrañas España?, le pregunté. Pero me dijo: no. España es un desastre. Perú es un lugar de posibilidades. Definitivamente él no está solo: en los últimos cinco años 17 mil 315 españoles han salido de España y se han instalado en Perú. Incluso se han mudado a México, Ecuador, Colombia, Chile, Brasil y, especialmente, Argentina. En total unos 700 mil españoles viven ahora en América Latina, un tercio de ellos en realidad nació en el Viejo Continente.

Para cualquier persona interesada en esta historia le parecerá increíble. Quinientos años después de que el rey Carlos V envió a Pizarro a conquistar lo que es actualmente Perú, se podría pensar que los españoles están de vuelta.

Esta vez no como conquistadores, sino como humildes personas que están buscando un trabajo, un mejor futuro y soñando con una vida mejor. En 1532, cuando Pizarro venció a los incas en Cusco, le dijo al rey español que había encontrado una ciudad, la cual era “la más grande y la mejor que había visto”, un lugar de oro y tesoros.

Durante casi 300 años España utilizó a Lima como base de sus colonias en América Latina hasta que Bolívar y San Martín liberaron al país entre 1821 y 1824.

Los casi 200 años que han pasado fueron más que todo tristes. Perú, como otros países de América Latina, era una nación pobre, muy pobre en comparación con otros Estados de Europa y Estados Unidos, y hasta hace un par de décadas atrás, era un país de caos y atraso. Ahora ya no es así. Desde 1990, esta parte del mundo ha tenido un enorme éxito. Muy enorme. Perú es un gran ejemplo: hace 20 años tres de cada cuatro peruanos vivían en condiciones de pobreza, hoy en día, tres de cada cuatro ciudadanos viven una cómoda vida clase media.

Fritz De Bois, un economista y director de “Perú 21”, un periódico político, me dijo, durante un almuerzo en la ciudad vieja, que los diferentes avances de Perú y España no podían ser más notables y distintos: “Hemos pasado los últimos 20 años tratando de que nuestra economía tenga forma, mientras que España se ha metido en problemas.

Nosotros nos dimos cuenta de que teníamos que crear nuestros propias ganancias, que nadie, sino nosotros mismos, tendríamos que solucionar nuestros problemas. España se transformó en un país cada vez más dependiente de otros. Básicamente vivieron del dinero ajeno, hasta que todo colapsó”, me dijo De Bois.

En Lima, el cambio es obvio: los españoles, no turistas, pero sí profesionales, están de regreso en la ciudad. No como los arrogantes y terribles virreyes del pasado, pero sí como los humildes y de mente abierta que están buscando empleo.

Los conocí haciendo diferentes actividades, como chef de un restaurante, como consultor en una agencia de publicidad, como taxista, como periodista, como maestro. Todos ellos felices de vivir en Lima y, aquí está la gran diferencia con el pasado, los peruanos también están muy contentos de tenerlos aquí. Bienvenidos al nuevo mundo.