María del Carmen Aceña

La ola Hi-Tech

 María del Carmen Aceña Investigadora Asociada CIEN María del Carmen Aceña Investigadora Asociada

Instruirse sobre el desarrollo del ser humano es fascinante, en especial durante los últimos dos siglos. Un estudio de Hans Rosling’s presentado por el mundo de Gapminder http://www.gapminder.org/ muestra que a partir del siglo XIX el nivel de vida de todos los países ha mejorado en forma exponencial. Por ejemplo, antes la esperanza de vida promedio en todos los países era menor a 40 años, actualmente hay naciones donde se dobla esta edad (80 años) y en todos los países del mundo, sus habitantes, en promedio, superan los 40. Gapminder también enseña en forma muy dinámica cómo han evolucionando en el tiempo y adicionalmente cómo algunos han logrado mejores resultados en temas como educación, salud, ingresos y otros. Los vanguardistas fueron los europeos, luego aparecen algunas naciones de América y seguidamente los asiáticos se llevan los mejores puestos.

En los años setenta Alvin y Mari Toffler escribieron el libro titulado “La Tercera Ola”. Este describía la configuración que tomaría el mundo una vez superara la era industrial, señalando las siguientes eras: 1) la agrícola, en la cual se le daba importancia al trabajo de la tierra, 2) la Industrial, donde importaba transformar los recursos naturales; y 3) la de la información basada en el conocimiento y desarrollo humano. Estas eras han tenido una duración diferente en el tiempo. Mientras que la agrícola duró milenios, la industrial siglos; la del conocimiento apenas lleva décadas. Sugestivo analizar los cambios trascendentales en cada una. Por ejemplo, la invención de la escritura en papel y la imprenta fueron fundamentales en la primera era, así como los registros de propiedad y patentes; la energía eléctrica y el teléfono, al igual que inventos como las medicinas, el avión, el automóvil, las computadoras, y otros marcaron la diferencia en la segunda. La tercera ola se puede calificar como espectacular para la humanidad. El genoma humano, la globalización de las comunicaciones, el internet, la inteligencia artificial y todos los adelantos científicos apuntan a un gran futuro. Algo tan sencillo y maravilloso como un chip y la masificación de datos e información. Cada cuatro años se duplica el conocimiento, ¡increíble!

La clave es cómo los países aprovechan las distintas eras. Parece que estamos entrando en una nueva era: la de alta tecnología (hi tech). La revolución digital, las redes sociales y la tecnológica, en combinación con las ciencias, nos están transformando. Estas iniciativas están mejorando el nivel de vida y la productividad de las personas y de las naciones. La tecnología puede cambiar nuestra realidad. Un ejemplo específico es el caso de los teléfonos móviles. En 25 años han evolucionado en cantidad y calidad. La apertura legal del mercado en Guatemala en los años noventa significó pasar de medio millón de teléfonos a un número que supera a la población (20 millones). ¿Quién en Guatemala tiene acceso a un móvil? Todos. Pronto tendremos computadoras para cualquier niño y joven, con estudios virtuales de calidad. Medicamentos más baratos y al servicio de todos. Alimentos mejorados por la genética y en abundancia. Trabajos en casa y más tiempo para la familia y actividades recreativas. Prosperidad y desarrollo.

Hay esperanza, pero tenemos que enfocarnos en el futuro. ¿Qué hacemos para montarnos en esta ola hi-tech? Sería genial llevar a cabo un foro en Guatemala con los mejores del mundo, discutir cómo podemos utilizar las herramientas tecnológicas para desarrollar nuestro país y empezar a hacer los cambios que se requieran. ¡Aprovechemos esta oportunidad!