Luis Felipe Valenzuela

Facebook, Cara nueva y descarados

Escritor, periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela

Intento abstraerme de los temas que dominan la agenda noticiosa para escribir un artículo acorde con el Martes Santo. Pero no puedo. Abro mi Facebook, herramienta que aún no domino, y me encuentro con algunos mensajes que me inquietan y con otros que me indignan. Decido entonces jugar un rato y hacer catarsis con su código.

Me gusta: Lo mostrado hasta ahora por el nuevo papa, Francisco. Sobre todo la historia con su antiguo repartidor de periódicos al que llamó desde Roma para decirle que no iba a comprarle más el diario. Comentar: Es fundamental para la Iglesia que su líder máximo no evada el tema de la pobreza.

Y que junto con ello rechace el boato propio de los jefes del Vaticano. No me extraña de un jesuita. Va bien Jorge Mario Bergoglio. Su carácter moderado es mala noticia para los conservadores a ultranza.

Compartir: La orden a la que pertenece el Sumo Pontífice tiene 18 mil integrantes, pero ha perdido mil en los últimos cuatro años.

Además, maneja 700 colegios en el mundo y 200 universidades. No me gusta: La gente que para emitir su opinión acerca del juicio que se sigue por genocidio contra dos militares retirados, uno de ellos el exjefe de Estado, Efraín Ríos Montt, proclame iniquidades como esta: “Prefiero las masacres a una Cuba o una Venezuela”, como me dijo un exitoso abogado en medio de una bulliciosa fiesta, apoyado por una vivaracha empresaria.

Comentar: Fácil es decir semejante despropósito cuando los muertos son “otros”. Denota, además de ignorancia, un racismo cruel y anticristiano. No creo que hubieran pensado igual si las matanzas les hubieran tocado cerca. Sé que cada quien posee su verdad, y que contar la lucha armada dependiendo de cómo le fue a uno en ella es un derecho.

Sin embargo, insisto en la ignominia de negar el salvajismo de nuestro enfrentamiento armado que no fue solo de ejército contra ejército, sino también de horrendos crímenes contra la población civil.

Compartir: Yo tampoco querría para Guatemala una realidad política como la de Cuba o la de Venezuela. Ambas revoluciones son un fracaso.

Y no eximo de sus responsabilidades a la guerrilla, pues sus integrantes también cometieron actos infames.

Me gusta: Que se demuestre que este tema, por peliagudo y espinoso que parezca, puede ser debatido con altura. Lo demostraron Iduvina Hernández y Ricardo Méndez-Ruiz en el programa “A Primera Hora” de Emisoras Unidas, del cual soy co conductor. Ambos opinan diferente y son beligerantes al respecto.

Comentar: Méndez-Ruiz propuso en esa conversación que se volviera a escribir el informe de esclarecimiento histórico para que los testimonios del lado militar pudieran registrarse. Hernández dijo que no era mala idea, pero que las conclusiones iban a ser las mismas de todas maneras. Es evidente que nunca van a pensar igual. Pero es un avance que el respeto haya prevalecido en el debate protagonizado por ambos.

Compartir: Coincidentemente, los dos son víctimas del enfrentamiento interno; coincidentemente (para muchos increíblemente), los dos son de mi aprecio.

Me gusta: La procesión de La Reseña que sale hoy de La Merced. Flores y flores para el Nazareno. Recorrido breve por las calles de mi infancia. Frente al antiguo “Imparcial”, hoy Sistema Penitenciario, me persigno cada año cuando pasa el cortejo.

Comentar: Extraño a la soprano y a los músicos que otrora le cantaban a Jesús una cuadra antes. Y extraño aún más el confeti que ya nadie se ocupa de lanzar desde la azotea del edificio del extinto vespertino.

Compartir: En esa procesión cargaba con mi recordado padre. Toda la familia se reunía en la esquina estratégica para compartir turno. La tradición debe ser retomada.

No me gusta: La polarización que nos nubla el cerebro y nos condena al desacuerdo irracional.

Comentar: Hay quienes hacen negocio de eso. En la derecha y en la izquierda.

Compartir: De las frases recientes del Papa Francisco, elijo una que me inspira: “Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio”. Eso me recuerda a algunos activistas que se presentan como gente de prensa. Ven a los medios como poder y no como servicio.

Y a cambio de dinero, se ponen al servicio del poder.