Marielisa Hernández - Maleli

Internet de las Cosas – el siguiente paso después del Internet de computadoras

Marielisa Hernández – Maleli
Emprendedora Geek
Bitegraph.com
maleli@bitegraph.com

Siempre lo digo: la tecnología es el medio para hacernos la vida más fácil y placentera, de allí mi pasión por lo tecnológico.

Sin embargo, este concepto tiene tres grandes excepciones: 1. Para quienes somos también creadores de tecnología, solemos complicarnos la existencia para que los usuarios de lo que producimos no se la compliquen, 2. Siempre existe una curva de aprendizaje en mayor o menor grado cuando nos vemos retados por una nueva tecnología y 3. Todos los recursos tecnológicos demandan siempre nuestras órdenes para ejecutar acciones.

Afortunadamente, la primera excepción sólo aplica para una minoría. La segunda también la podemos justificar en la mayoría de los casos por el beneficio que obtenemos al final. Pero la tercera no tiene justificación cuando las decisiones las podría tomar un sistema inteligente sin nuestra intervención.

¿Por qué todos los aparatos e incluso todo tipo de objetos alrededor nuestro no se comunican entre sí para tomar decisiones simples? Si en mi casa no puede faltar el café, ¿por qué se necesita la intervención humana para reabastecerse?

Alguien tiene que darse cuenta que ya no hay café, alguien tiene que tomar nota y alguien tiene que comprarlo. ¿Por qué el bote de café no le dice al supermercado que ya se está acabando y que envíe más?

La respuesta es simple: porque los objetos no hablan, y mucho menos entre sí… aún. En esto consiste básicamente el concepto de Internet de las cosas (IoT por su nombre en inglés).

IoT se refiere a una red o Internet de cosas. Sí, cosas: leche, cafetera, lavadora de ropa, jabón de manos, lo que se nos ocurra. Si piensas como una computadora, todas las cosas que tenemos alrededor están cargadas de información: tamaño, ubicación, fecha de expiración, número de lavadas y muchísima otra información según el tipo de objeto que sea.

La idea de un IoT es esencialmente que estos objetos se comuniquen entre sí para librar al ser humano de tareas que la tecnología podría resolver.

¿Por qué no podemos imaginarnos que la cafetera comience a trabajar en el momento en que comenzamos a tomar la ducha, sin encenderla o programarla siempre a las 6:00am entre semana y 10:30am los domingos?

Hace unos quince años el tecnólogo Kevin Ashton utilizó por primera vez el término Internet de las Cosas y describía cómo los miles de terabytes de información en internet estaban generados por intervención humana.

Pero si toda la información de los objetos alrededor de nosotros pudiera ser generada por los objetos mismos, rastreada, contabilizada y operada, existiría muchísimo potencial para reducir desperdicios, costos y pérdidas de recursos.

Aunque nos parezca una idea lejana el que todos los objetos – electrónicos o no – tengan un emisor de información, la tecnología para hacerlo una realidad ya existe.

Los siguientes pasos consisten más en coordinar la comunicación entre los objetos. Así también si imaginamos la cantidad de información que se estaría generando cada segundo por todos los objetos y la cualidad tan específica de la misma, surgen interrogantes sobre seguridad, capacidad de los sistemas que deberán apoyar esta comunicación y temas legales.

Aún así, en el CES (Consumer Electronic Show) se definió 2013 como el año del surgimiento del Internet de las Cosas, por lo que podemos esperar más noticias con relación a este tema.

¿Qué tan lejos estamos de esta realidad? Más detalles en http://bitegraph.com/2013/02/20/internet-of-things-iot-del-concepto-a-la-realidad