Esteban Morales

Nuestro egocentrismo digital y las redes sociales

Esteban Morales
Geek de Nacimiento y Profesión.
emorales@bitegraph.com
Twitter: @stevemorales27

Nuestro egocentrismo digital y las redes sociales

Lo que comenzó como una entretención, se ha vuelto una necesidad.

El ser humano necesita de la comunicación para interactuar con la sociedad que lo rodea.

Es a través de ese intercambio de información que día a día realizamos que podemos coexistir como individuos.

Dicho proceso está adherido a nuestro ADN de tal forma que para nosotros se convierte en algo sumamente natural a pesar de ser tan complejo.

Con la llegada del Internet, la comunicación encuentra nuevas vías y nuevos desafíos.

Un mensaje que tardaba un mes en ser entregado a través de una carta escrita a mano, ahora tardará tan solo segundos en ser entregada.

Los sistemas de mensajería empiezan a integrarse a nuestras vidas de forma tan invasiva que no nos damos cuenta de nuestros nuevos hábitos hasta que miramos hacia atrás.

No bastando las nuevas vías de comunicación tan eficientes, ingresan al mercado las Redes Sociales, mismas que podrán ser consideradas tanto una bendición como una maldición.

¿Qué necesidad tenemos como humanos de formar parte de una red social? ¿Qué tanta semejanza existe entre nuestra verdadera persona y la que proyectamos en estos medios?

Compartir fotos con tus amigos y familiares era hace algunos años un momento sumamente íntimo, relatar historias de tu último viaje era un motivo para reunirse y abrir una botella de vino.

Festejar tu reciente promoción laboral era un momento sumamente especial. Todo esto ha cambiado por completo desde la llegada de las redes sociales al mundo.

¿Tendrá el egocentrismo un rol predominante en nuestra interacción con las redes sociales? Todos disfrutamos ser el centro de atención en algún momento, el problema empieza cuando esta necesidad nos embriaga.

Recientemente realicé un viaje con un grupo de amigos muy queridos y fue ahí donde logré percatarme de lo que las redes sociales han ocasionado a nuestras vidas.

Todos competíamos por subir la foto de cada lugar que visitábamos para recibir la mayor cantidad de “Likes” posibles.

Mostrábamos a nuestros seguidores a través de Instagram el suculento plato que estábamos a punto de ingerir y sin duda alguna ansiábamos por compartir todas las anécdotas características del viaje con los que no nos acompañaban.

No cabe duda de que cuando nos leen, seguramente nos sentimos bien: con alguna probabilidad hemos aportado algo que resulta interesante a nuestra comunidad y generamos interés, de alguna manera nos hacemos un poquito más protagonistas.

Recordemos que un post nunca va a sustituir un abrazo de cumpleaños; o un twitt una buena conversación.

Las relaciones sociales necesitan dedicación y las nuevas alternativas digitales, nos han hecho ir perdiendo esos detalles y gestos para con los que nos rodean.

Utilicemos las herramientas que las redes sociales nos ofrecen, para fortalecer nuestras relaciones, no para anularlas volviéndolas impersonales.

Lo que siembres, cosecharás, así que la próxima vez que vayas de viaje, dedícate a disfrutar del paisaje y la compañía en lugar de preocuparte por encontrar un área con WiFi.

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