Luis Felipe Valenzuela

¿Crisis=oportunidad?

Escritor, periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7Tanto o peor que la casa de adobe que sirve de sede a la PNC, algo de suyo patético por el contraste: el primero, entregado hace dos años; la segunda, muy antigua.

Si el dictamen técnico respalda lo dicho por todos los marquenses que entrevisté allá, detrás de esas espeluznantes grietas lo que hay es una historia más de escandalosa corrupción.

Aunque claro, no tendría que ser solo “una historia más”, sino un ejemplo que siente precedentes. Es decir, con los responsables en la cárcel, lo cual debería ocurrir más pronto que tarde.

Con la celeridad que amerita la indignación. Sin demoras cómplices. El Presidente ha sido categórico en que no habrá contemplaciones con los responsables.

Pero ahí se le presenta la primera prueba de fuego: si tal como lo sostienen muchas voces, el principal sospechoso es un congresista del Patriota, ¿de verdad caerá? Uno se lo pregunta porque existen razones de duda.

Al diputado Galdámez no le costó más que una tibia sanción su intento de sobornar a un periodista. De hecho, adentro de las filas del oficialismo lo consideran una “ingenuidad”.

Los anuncios que promueven la imagen de Armando Paniagua al frente del FONAPAZ no parecen perturbar a nadie en el Ejecutivo. Y eso que son spots tipo campaña, financiados con impuestos.

Que el director del “Diario de Centro América” tenga que devolver, según reportes de prensa, Q38 mil por 400 vasos térmicos que promocionaban su nombre, tampoco causa reacción alguna adentro del equipo gubernamental.

Cualquier aspirante a político sabe que esos detalles perjudican la credibilidad de un mandatario. Y mucho. En contraste, son las pequeñas pero significativas decisiones las que abren rendijas de esperanza.

Sería un tremendo error que habiendo manejado la emergencia de manera más que decorosa, la dupla presidencial pasara por alto lo antes descrito. Hoy más que nunca precisan de una operación irreprochable.

Y mandar señales sería muy oportuno. Casos les sobran. Y, por otro lado, problemas también.

Que el terremoto se haya focalizado en un área del país, pese al alivio que ello sugiere, es desventaja para la comunicación del Gobierno: por una parte, la mayoría siguió con su vida cotidiana (lo que considero inaceptable), y por otra, se vería francamente mal que rentabilizaran la entrega de víveres o la reconstrucción.

Insisto: el reto mayor de Otto Pérez Molina y de Roxana Baldetti es la transparencia. En eso, tanto población afectada como sociedad civil estarán alertas.

Y a ambas se sumará, no siempre con las mejores intenciones, la oposición. En medio de ello, habrá para escoger: desde manifestaciones insulsas como la de los encapuchados supuestamente sancarlistas hasta episodios desalmados de especuladores que procurarán sacar raja del dolor ajeno.

“Las crisis generan oportunidades”, dice el lugar común. ¿Podrá esta administración aprovechar, en el mejor sentido de la palabra, la actual coyuntura?

El peligro radica en que, de ser oportunidad, se quede solo en “respiro”; respiro efímero.

Ello sería lamentable no solo para su desempeño, sino además para las víctimas del desastre.