Conoce a quienes limpian los restos de las muestras de fe y devoción

Aunque la última parte de un cortejo procesional son los músicos que van detrás del anda de la Virgen de Dolores, en una procesión de Nazareno o de Sepultado, hay un grupo de hombres que esperan turno para hacer su trabajo, ellos son los que barren los restos de las alfombras.

Por Juan Carlos Ramírez

En La Antigua Guatemala hay 48 barrenderos a quienes les paga la municipalidad. El Viernes Santo es uno de los días de mayor trabajo, pero también de oportunidad para ganar un poco más de dinero.

Domingo Ramírez, coordinador de la vía procesional, explica que este día cubren cuatro procesiones:

  • La de Jesús de La Merced
  • Señor Sepultado de la Escuela de Cristo
  • Señor Sepultado de San Felipe
  • Señor Sepultado de Catedral

Para la primera procesión los barrenderos llegaron a las 4 de la mañana. Ellos viven en lugares cercanos a La Antigua como San Felipe de Jesús, Pastores y Santa María de Jesús.

En el cortejo procesional más largo, que es el del Sepultado de San Felipe, con salida a las 3 de la tarde del Viernes Santo y entrada a las 6 de la mañana del Sábado de Gloria, pueden ganarse unos Q300, aunque de allí tendrán que echar mano para su alimentación.

Ramírez dice que entienden lo cansado que es ir detrás de las andas barriendo el aserrín, flores y pino, por eso se coordinan para que, quienes lo necesiten, puedan salir a comer o ir al baño.

Camionadas de basura

Las coloridas e impresionantes alfombras en La Antigua Guatemala, tras el paso de las andas, se convierten en basura que tiene que ser retirada de las calles. En un día como hoy llegan a sacarse entre 20 y 25 camionadas de desechos, indica Ramírez.

Mientras aún se escucha una marcha fúnebre, los fieles están orando y otros revisan las fotografías de su celular, los barrenderos están con escoba en mano esperando su turno.

Cuando tienen el paso libre, en algo parecido a una coreografía, cada uno toma su posición y comienza a barrer con fuerza, empujando la basura al centro para formar un "volcancito". La tarea es más difícil en la Ciudad Colonial ya que las calles son empedradas.

Ellos, al igual que los cucuruchos, inician con el frío de la madrugada, siguen bajo el intenso sol hasta cerrar el ciclo de nuevo con la noche del Viernes Santo, donde las calles se llena de luto e incienso.

Otro grupo, se encarga de recoger los promontorios de basura usando tractores y camiones de volteo. Frente a las casas ya quedarán solo rastros de las alfombra que algunas familias barrerán, mientras que otras dejarán que el viento o la lluvia hagan el resto.

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