Trump modera el tono, pero mantiene la mano dura en inmigración

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante el vicepresidente Mike Pence (I) y el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, durante su discurso ante el Congreso, el 28 de febrero de 2017 en Washington

Por AFP

Donald Trump atemperó su retórica en el primer discurso ante el Congreso de EEUU, pero sin cejar en su empeño de aplicar con firmeza las leyes migratorias y frenar la llegada de personas con baja capacitación laboral y escasos recursos.

En una alocución menos sombría que la de su investidura hace poco más de un mes y un tono más solemne que de costumbre, el 45º presidente norteamericano ofreció el martes la explicación más mesurada y detallada hasta ahora de su política de "Estados Unidos primero".

El septuagenario Trump antepuso los motivos económicos como justificación de su línea dura contra la inmigración ilegal, lo que generó el aplauso de los republicanos, mayoritarios en el Congreso.

"Al hacer que finalmente se apliquen nuestras leyes migratorias, vamos a elevar salarios, ayudar a los desempleados, ahorrar miles de millones de dólares y tornar nuestras comunidades más seguras para todos", dijo el mandatario.

Una semana después de otorgar amplias facultades de deportación a las agencias migratorias, Trump anunció el "pronto" inicio de la construcción del polémico muro en la frontera con México. En apoyo a su programa, el presidente había invitado al hemiciclo a dos viudas de policías abatidos en 2014 por un inmigrante clandestino.

Pero ofreciendo una postura más constructiva, propuso un sistema "basado en méritos" para regular la entrada de nuevos inmigrantes que "ahorrará incontables dólares", y estimó posible un acuerdo entre demócratas y republicanos sobre una reforma migratoria.

"Es un principio básico que aquellos que buscan entrar a un país deben ser capaces de mantenerse a sí mismos financieramente", señaló.

Más temprano el martes, había sugerido en una reunión con periodistas que estaba abierto a un acuerdo para regularizar a millones de indocumentados que ya viven en EEUU, siempre que no hayan cometido delitos.

Nuevo orgullo nacional

Enfrentado a una baja popularidad histórica y un inicio accidentado de su presidencia, Trump habló por una hora ante un hemiciclo repleto de miembros del gabinete, senadores, congresistas, magistrados, embajadores y generales.

"Un nuevo orgullo nacional está barriendo el país. Y una nueva oleada de optimismo está colocando sueños imposibles firmemente a nuestro alcance", afirmó. "Somos testigos de una renovación del espíritu estadounidense", añadió.

Dirigiéndose al exterior, suavizó sus críticas a los países de la OTAN y prometió trabajar con aliados en el mundo musulmán para derrotar al grupo yihadista Estado Islámico.

Pero no se disculpó por centrar su cosmovisión en su país. "Mi trabajo no es representar al mundo, sino representar a EEUU", apuntó.

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