Lo que se sabe sobre los presuntos ciberataques de Rusia a EEUU

Por Publinews

Washington anunció el jueves sanciones contra Moscú, a quien acusa de haber planificado ciberataques para obtener y difundir miles de correos electrónicos de responsables demócratas, interponiéndose así en las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

La medida más llamativa es la expulsión en tres días de 35 agentes del servicio de inteligencia ruso.

A nivel técnico, sin embargo, parece difícil hallar pruebas irrefutables que permitan identificar a los autores de los ataques.

Este caso tiene incluso preocupados a Alemania y a Francia, donde se celebrarán elecciones en 2017 y donde el tema de la influencia de Rusia crea cada vez más incertidumbre.

– Lo que se sabe –

El escándalo estalló en junio, cuando CrowdStrike, una empresa estadounidense de seguridad informática, reveló que dos grupos de hackers, Fancy Bear y Cozy Bear, había accedido a los ordenadores del partido Demócrata.

El primero estuvo infiltrado desde verano de 2015 para interceptar todas las comunicaciones del partido y el segundo buscó y robó, desde marzo de 2016, documentos relativos a Donald Trump.

Para CrowdStrike, no hay duda: Cozy Bear está vinculado a los servicios militares rusos de información (FSB).

Un mes después de estas revelaciones, WikiLeaks empezó a publicar una parte de los correos internos del partido Demócrata pirateados.

El 7 de octubre, las 17 agencias estadounidenses de inteligencia concluyen que el pirateo fue organizado en Rusia.

En plena campaña electoral, van divulgándose casi a diario los correos electrónicos de John Podesta, presidente del equipo de campaña de Hillary Clinton.

Las acusaciones prosiguen tras la victoria de Donald Trump, y el Washington Post citó entonces un informe de la CIA según el cual Rusia intervino en la elección del magnate.

El 12 de diciembre, el Congreso anunció que abriría una investigación parlamentaria sobre las injerencias rusas en la elección presidencial.

El jueves, Barack Obama anunció que “35 agentes de inteligencia rusos” -acreditados en la embajada rusa en Washington y en el consulado en San Francisco-, fueron declarados “persona ‘non grata"”.

También anunció “sanciones” contra “nueve entidades e individuos”, sobre todo contra dos servicios de información rusos, el FSB y el GRU.

El Kremlin, que niega su participación, acusó a Washington de querer “destruir de forma definitiva” las relaciones con Moscú y prometió medidas de represalia “pertinentes”.

– ¿Dispone Rusia de medios técnicos suficientes? –

Como herederos de la época soviética, cuando la URSS era líder en temas de espionaje económico, se puede decir que los hackers rusos tienen un gran talento.

El primer país a quien pasaron factura fue a Estonia, en 2007. Tras un desacuerdo diplomático, las principales páginas de internet del país báltico recibieron innumerables demandas informáticas, hasta dejarlas inutilizables.

Un ataque sin precedentes que incluso dejó el número de urgencias inoperante durante más de una hora.

Ucrania y Georgia, que también mantienen tensas relaciones con Moscú, sufrieron igualmente ataques parecidos.

“Teniendo en cuenta la historia de Rusia en temas de ciberataques, pienso más bien que se trata de una coordinación de actores privados y del gobierno, con actores informales implicados, todos coordinados desde el más alto nivel”, explica a la AFP el jefe de la redacción de Agenta.ru, Andrei Soldatov.

– ¿Cuál era el objetivo de los ataques? –

Numerosos observadores consideran que el objetivo de las injerencias rusas era simplemente perturbar la campaña y hacer perder la confianza en la legitimidad de los comicios.

Sin embargo, un informe de la CIA difundido en la prensa fue más lejos y afirmó que Moscú había orquestado todas estas operaciones para hacer ganar a Donald Trump, que en varias ocasiones ha elogiado al presidente ruso, Vladimir Putin.

Según Andrei Soldatov, también existe una tentativa para debilitar a Clinton, considerada por el Kremlin “una especie de enemiga jurada” desde que, siendo secretaria de Estado, respaldó en 2011 las manifestaciones contra Putin en Moscú.

“Pero no estoy seguro de que el principal objetivo fuera causar la elección de Trump”, concluye Soldatov.

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