Incertidumbre en África tras la elección de Trump

Por Publinews

África, decepcionada con Barack Obama, no sabe a qué atenerse tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, porque el republicano ha citado en contadas ocasiones el continente durante la campaña.

Fue Pierre Nkurunziza el primero en abrir la lista de felicitaciones africanas. “Su victoria es la victoria de todos los estadounidenses”, comentó el jefe de Estado de Burundi, cuyas relaciones con Washington no atraviesan por su mejor momento.

Le siguieron rápidamente otros presidentes mal avenidos con Washington, como el congoleño Joseph Kabila.

Son felicitaciones de circunstancias porque no se sabe en qué consistirá la política africana del nuevo presidente, quien ha mencionado muy de pasada el continente en los últimos meses.

“Se supone que el debate presidencial es una plataforma donde pueden explicar su política extranjera, pero aquí concluyó con un cruce de injurias”, afirma a la AFP Ryan Cummings, un experto en temas de seguridad radicado en Ciudad del Cabo.

Trump ha insistido en numerosas ocasiones en su intención de “matar a los terroristas”, lo que podría presagiar una mayor implicación de Estados Unidos contra el islamismo radical en tierras africanas, donde operan los nigerianos de Boko Haram, una sección local del grupo Estado Islámico llamada AQMI y los shebab somalíes.

Pero “un despliegue (militar) directo de Estados Unidos o incluso una presencia reforzada podría constituir un instrumento importante de reclutamiento para los grupos armados”, advierte Cummings.

El periódico estatal zimbabuense The Herald, portavoz del régimen del nonagenario Robert Mugabe, prefiere no pensar en un posible refuerzo militar estadounidense y se alegra de la derrota de la “belicista” Hillary Clinton, adversaria de Trump.

El nuevo presidente “¿fomentará la democratización, las reformas y otros proyectos que permiten frenar el auge del extremismo?”, se pregunta Ryan Cummings.

Junto con la lucha antiterrorista, la economía ha sido un pilar de la campaña de Trump, quien ha hecho hincapié en la necesidad de centrarse en Estados Unidos y en la creación de empleo para sus conciudadanos.

– ¿Ayuda amenazada? –

“El aislacionismo es una consecuencia implícita de toda su retórica sobre la vuelta de la ‘grandeza de Estados Unidos"”, explica Zachary Donnenfeld, investigador del Instituto de Estudios sobre Seguridad (ISS) de Pretoria.

Este tipo de declaraciones encierra una intención clara: la de renegociaciar numerosos acuerdos internacionales.

La AGOA (Ley de Crecimiento y Oportunidad en África), que exonera a 39 países africanos de aranceles sobre sus exportaciones a Estados Unidos, podría verse afectada.

Bajo la presidencia de Obama, la AGOA se usó como herramienta indirecta para la promoción de los derechos humanos.

A modo de ejemplo, Suazilandia fue excluida en 2015 debido al carácter represivo del régimen monárquico.

Si el nuevo inquilino de la Casa Blanca opta por una política más aislacionista, las consecuencias podrían ser devastadoras para muchos países africanos.

El dinero de la cooperación estadounidense para proyectos sanitarios, educativos y agrícolas es muy útil.

En los últimos cinco años, la agencia estadounidense para el desarrollo gastó en Malaui 700 millones de dólares.

“Hay indicios que sugieren un respaldo a la idea de una reducción de los compromisos de Estados Unidos en el desarrollo en el extranjero”, teme Zachary Donnenfeld.

Las posiciones abiertamente escépticas respecto al cambio climático de Donald Trump tampoco tranquilizan a África, golpeada de lleno por la sequía y las inundaciones.

Pero, según algunos analistas, los dirigentes africanos deben aprovechar este cambio radical en la Casa Blanca para partir sobre nuevas bases con Estados Unidos.

“África perderá probablemente algunos puestos en la lista de prioridades de la política exterior de la administración Trump”, vaticina Peter Vale, profesor de la universidad de Johanesburgo.

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