María del Carmen Aceña

Cárceles saturadas

Por: Publinews

Investigadora del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) Investigadora del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN)

Muchos guatemaltecos tienen la idea de que para acabar con la delincuencia basta con atrapar a los malhechores y enviarlos a la cárcel. Sin embargo, poco se conoce de qué está sucediendo en los presidios. Hace seis años (2008) se contaba con aproximadamente 8 mil 500 reos; actualmente esta población se duplicó (casi 18 mil a junio 2014).

La mitad guarda prisión preventiva pendiente de juicio, y en promedio pasan de nueve meses a tres años en esta situación, hasta tener su primera sentencia. Adicionalmente, los que cuentan con una condena, debido al tipo de delitos, están pasando más tiempo en prisión. Un estudio recientemente realizado por CIEN, titulado “Cárceles hacinadas, ¿un problema de pocos o de todos?” (http://goo.gl/kbH0eM) presenta que uno de los desafíos más grandes que tiene el Sistema Penitenciario (SP) es su infraestructura.

Este cuenta con 22 centros carcelarios los cuales suman un total de 6 mil 412 espacios disponibles. Entre los años 1999 y 2010 se agregaron 680 espacios, mientras que en el mismo periodo la cantidad de privados de libertad se incrementó en 2 mil 870.

Desde el año 2010, la población reclusa creció en 6 mil 870, mientras que los espacios se redujeron en 270 (por la destrucción de Fraijanes II y el cierre de un preventivo). El tener más personas privadas de libertad, contar con condenas de larga duración y prácticamente los mismos espacios carcelarios, está provocando un gran hacinamiento.

El hacinamiento se refiere a la sobrepoblación crítica en los centros carcelarios, la cual se da si la ocupación sobrepasa el 120%, es decir, cuando hay más personas recluidas que espacios. La ocupación actual de los centros carcelarios del país es del 280% (en promedio hay tres personas que ocupan el mismo espacio). El hacinamiento ha crecido a un ritmo alarmante tanto en el país como en la región centroamericana. Por ejemplo, El Salvador tiene una tasa de ocupación de 322% y la del resto de países oscila entre 150% y 200%. Lamentablemente, Guatemala se localiza entre los diez países con mayor hacinamiento carcelario a nivel mundial. El déficit de inversión en la infraestructura carcelaria no se debe exclusivamente a la falta de recursos, sino también por una mala planificación y gestión. Definitivamente, el tema carcelario no ha sido considerado prioritario.

A pesar de que en los últimos tres años se habían asignado Q300 millones para inversión en nueva infraestructura, estos a la fecha no se han ejecutado. Las consecuencias del hacinamiento van más allá de la incomodidad de las personas privadas de libertad. Las instalaciones han sufrido un deterioro acelerado que, añadido al hecho de contar con poco personal operativo, debilita la institucionalidad y la disciplina interna. Esto ha permitido que las personas recluidas puedan seguir delinquiendo desde las cárceles y esta situación está afectando a toda la sociedad.

El estudio hace tres recomendaciones: a) Diseñar y socializar un plan de inversión en infraestructura carcelaria, b) evaluar y ajustar el marco legal para adecuar la infraestructura a nivel nacional y c) acompañar la nueva infraestructura de un diferente régimen interno. No solo urgen más espacios, sino también más orden, mayor control y seguridad interna. Para lograr que el SP cumpla con su propósito de separar a los delincuentes y rehabilitarlos debe darse la ampliación y construcción de espacios carcelarios con un nuevo modelo operativo. ¿Qué opina al respecto?

Opinión

“Las consecuencias del hacinamiento van más allá de la incomodidad de las personas privadas de libertad”.

Loading...
Revisa el siguiente artículo