Zelayistas reclaman recuento de votos

La noche del sábado, el TSE declaró finalmente a Hernández como presidente electo.

Por: Publinews

AFP AFPTEGUCIGALPA. Miles de seguidores de la excandidata hondureña Xiomara Castro exigieron este domingo el recuento de votos de las elecciones presidenciales realizadas hace una semana, de las que el oficialista Juan Orlando Hernández fue declarado ganador.

Unos 5.000 manifestantes zelayistas, según los organizadores, se concentraron este domingo frente al edificio de la Universidad Pedagógica, al este de Tegucigalpa, y recorrieron unas tres cuadras hasta las bodegas del TSE, donde se guardan los materiales electorales.

Unos 100 agentes policiales antimotines apertrechados con escudos, bastones y bolsas de bombas lacrimógenas custodiaban los portones del edificio pero la movilización terminó sin incidentes.

Hasta ese lugar fue llevado el féretro del activista del partido Antonio Ardón, de 58 años, asesinado la tarde del sábado por pistoleros que lo emboscaron, según denunciaron dirigentes de Libre.

Ardón era parte de una brigada propagandística de Libre denominada “La Motirzada”, que recorría el país en motocicleta, llevando insignias y banderas de la agrupación.

Sus restos fueron sepultados en la tarde del domingo en un cementerio de la periferia noreste de la capital, con una asistencia de unas 300 personas que llevaban banderas rojas y negras de Libre.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) dio por concluido el sábado el escrutinio de las votaciones presidenciales, dando como ganador al candidato del gobernante Partido Nacional (PN) con el 36,80% de los votos contra el 28,79% de la candidata del Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), esposa del derrocado expresidente Manuel Zelaya.

“Mañana (lunes) se presentará (al TSE) una solicitud de la revisión de todas las actas y todas las urnas, si las revisan ganamos las elecciones”, anunció Zelaya.

El líder político dijo que si el TSE se niega a hacer la revisión, Libre presentará una impugnación “y si no resuelven tampoco la impugnación, entonces apelaremos a todos los estamentos que nos permite la ley y, si no resuelven, vamos también a los tratados internacionales”.

Ni con bombas ni metrallas

Dirigiéndose al presidente Porfirio Lobo, Zelaya afirmó: “están empañando su gobierno con sangre (…) pare a los tigres (militares), presidente; no puede seguir este derramamiento de sangre”.

“Este gobierno (de Hernández) va a surgir del engaño, del fraude, ahora de la muerte”, sentenció Zelaya.

Por su parte, Castro aseguró que desde el golpe de Estado que derrocó a su esposo el 28 de junio del 2009 han sido asesinados más de 200 activistas de la Resistencia, el movimiento social y político que salió a las calles para oponerse al golpe.

“Estamos listos para seguir la lucha en paz. (…) Vamos por una Honduras libre, democrática e independiente y vamos a luchar en cada espacio. Vamos a seguir tocando las puertas del Tribunal”, anunció Castro quien durante su campaña promovió un sistema “socialista democrático” en lugar del modelo neoliberal.

“Esa mujer que les habla es la presidenta de Honduras”, exclamó Castro ante la multitud que la ovacionó gritando “Xiomara presidenta”.

La movilización evocó las marchas que los zelayistas realizaron por más de cien días después del golpe de Estado, con saldo de al menos tres muertes que se produjeron por ataques de la Policía contra los manifestantes.

Hernández, presidente electo

La noche del sábado, el TSE declaró finalmente a Hernández como presidente electo.

El presidente del TSE, David Matamoros, destacó entonces que las elecciones fueron las “más votadas, más transparentes y más observadas en la historia de nuestro país”, con una asistencia de 3,2 millones de personas a las urnas.

Matamoros precisó que se continuará con el escrutinio para escoger a los 128 diputados y 298 alcaldías, y luego dará un tiempo, conforme a ley, para evacuar los reclamos que se presenten para “proceder a emitir la declaración oficial” de las elecciones.

Hernández, un abogado de 45 años, de corte autoritario y pragmático, deberá enfrentarse ahora al grave problema de la seguridad en el país más violento del mundo, con 85,5 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Su promesa de hacer frente al narcotráfico y las pandillas con mayor militarización genera mucha inquietud en diferentes sectores del país preocupados por el futuro de los derechos humanos.

AFP

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