Tras críticas de pilotos, Aeronáutica afirma que “Guatemala es un país seguro para el vuelo”

Las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil señalaron que con la certificación se avalan procesos, procedimientos y que el personal del aeródromo cumple con la normativa, protocolos y especificaciones establecidas por la OACI.

Por Nancy Alvarez

Luego de que ayer en conferencia de prensa, la directiva del Aeroclub diera a conocer que según un informe de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) en Guatemala no es seguro volar, el tema se abordó este viernes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

Además, se dialogó acerca de la certificación otorgada recientemente por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) al Aeropuerto Internacional La Aurora por cumplir con normativas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Como invitados en cabina participaron Fernando Castillo, de la junta directiva de Aeroclub y vocero de Aviación General; Conrado Monroy, vocero de Aeronáutica; y Diego Sosa, piloto de aviación comercial. Mientras que por la vía telefónica se conversó con Carlos Velásquez, director de la DGAC.

El director de Aeronáutica dijo que lo pronunciado ayer por los pilotos son “comentarios desafortunados y espurios porque demeritan al grupo de trabajadores que laboran de forma ardua para lograr certificar el aeropuerto”.

“Me entristece que como gremio nos estemos atacando cuando el beneficio es para que Guatemala, a través del transporte aéreo, se desarrolle económicamente”, añadió Velásquez.

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Acerca de la certificación

La DGAC señaló que por primera vez en la historia del país, el aeropuerto La Aurora fue certificado y que ese reconocimiento abre la puerta para recibir más vuelos internacionales de pasajeros y carga.

Pese a ello, Fernando Castillo señaló que el AILA “nació certificado”, pues la OACI participó en el diseño de la terminal aérea.

Mientras que Velásquez afirmó: “el aeropuerto no estaba certificado, y el hecho que lo hayan construido bajo el plan maestro que se diseñó con OACI no lo garantizaba ni certificaba”.

Asimismo, a criterio de Castillo, las autoridades no tenían por qué hacer un “show” y celebrar “con bombos y platillos” lo que calificó como una “autocertificación”.

“Que no hagan maquillaje porque eso. Los usuarios no deben confundirse de que certificación les va a dar más seguridad en su vuelo”, añadió.

Por su parte, el vocero de Aeronáutica refutó esa afirmación, y dijo que la certificación “no se presentó como show ni logro político, sino como un logro histórico de la comunidad de aeronáutica en general”.

Monroy resaltó que OACI obliga a los Estados miembros a certificar sus aeropuertos, por lo cual corresponde a la DGAC hacerlo, ya que es el ente en el que la organización delega la función rectora y operativa en Guatemala.

En tanto, señaló que “la certificación es legal, es legítima y producto de una evaluación del cumplimiento de la ley de aviación civil y normas de OACI”.

También dijo que Melvin Cintrón, director Regional de OACI, viajó a Guatemala para validar ese hecho “histórico, que diplomáticos y aerolíneas aplaudieron”.

Monroy fue claro al decir que “la certificación no resuelve los problemas, pues hay mucho que hacer y el proceso de mejora continúa”, aunque sí aseguró que se trata de un paso importante que da el Estado de Guatemala.

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Señalan carencias

Castillo explicó que las certificaciones no hacen más seguro volar y que hay situaciones que se deben corregir, entre estas, el tema del equipamiento de los bomberos que están en apresto en la terminal aérea, así como el entrenamiento que reciben las personas que laboran como controladores aéreos, reparar la pista porque está en mal estado, que aunque ya están en desarrollo los arreglos, no se sabe cuánto tiempo tardará.

Otro aspecto que destacó es que el aparato de ILS, un sistema de aterrizaje instrumental, que permite que las aeronaves sean guiadas para dar la exactitud al momento de arribar.

“Decidieron quitar el anterior (aparato) y empezar a armar el nuevo, pero lo hicieron en el invierno cuando se presentan las peores condiciones meteorológicas”, refirió.

Sobre el tema también se pronunció Sosa, quien aclaró: “OACI no certifica ni descertifica aeropuertos, es una entidad de la Organización de Naciones Unidas, el ente regulador de aviación civil más alto que hay en el mundo”.

El piloto explicó que los Estados deben certificar sus aeropuertos con base a los 19 anexos de establece OACI. Es decir, que “el Estado de Guatemala certificó el AILA, pero no vino OACI a certificarlo”.

Y, acerca del documento de la NASA, Sosa manifestó que se trata de un boletín de alerta que los pilotos emiten cuando hay incidentes a nivel mundial, y el objetivo de que se distribuyan es que “no le vuelva a pasar a otro piloto ni a otra aeronave”.

“No es la NASA quien lo dice”. añadió por su parte Velásquez, y refirió que es un boletín basado en el reporte de un piloto, el cual se emite de forma obligatoria al momento que una persona considere necesita informar algo para que resto aviación.

De acuerdo con el funcionario, el tema al que se hacía referencia era a que las aeronaves quedaban muy bajas en la aproximación, pero eso ya se constató con el diseñador de aproximación y se corroboró que está dentro de los límites seguros.

“Estamos haciendo los procesos como debe de ser, son transparentes y en beneficio de los guatemaltecos, no en busca de beneficiar a alguien. Hacemos el trabajo para que el transporte aéreo sea seguro cada día más. Guatemala es un país seguro para el vuelo”, señaló el director de Aeronáutica.

“El vuelo en Guatemala se puede decir que es seguro, pero podría ser más seguro y eso queremos”, añadió Sosa.

¿Se cuenta con personal calificado?

“Con la certificación se avalan procesos, procedimientos y que el personal del aeródromo cumple con la normativa, protocolos y especificaciones establecidas por la OACI”, detalló Aeronáutica.

Sin embargo, Sosa y Castillo discreparon con ese planteamiento, pues aseguraron que hace falta personal en el área de torre de control.

Sosa dijo que desde hace meses fueron despedidos 15 controladores de tránsito aéreo, y que el personal que actualmente labora en esa área está trabajando doble turno, además no han podido asistir a entrenamientos por esa situación. “Están muy cansados y desgastados”, refirió.

Según el piloto, quienes ocupan esos cargos tienen en sus manos muchas vidas y por lo tanto requieren de un adiestramiento arduo que podría durar por lo menos 2 o 3 años e incluye teoría y práctica. “No es fácil, es una carrera”, dijo.

De igual forma, consideró que hay carencia de equipo, pues los trabajadores por ejemplo deben reparar “con cinta” los micrófonos que utilizan.

Monje aseveró que las opiniones de Aeroclub son “sin fundamento”. “Desde 2016, cuando tomamos la dirección, no hay un solo controlador de tránsito aéreo que no tenga sus entrenamientos al día y lo que necesitan para estar competente en sus funciones”.

Monroy confirmó el retiro de los empleados. “En marzo de 2016 se rescindió el contrato a 15 personas, no todas fueron despedidas”, dijo.

Argumentó que el motivo por el cual salieron de la DGAC es que “no estaban capacitados para ejercer el cargo”, pues no aprobaron las evaluaciones de “simuladores II” que el Instituto Centroamericano de Capacitación Aeronáutica (ICCAE) realiza.

El portavoz también anunció que actualmente hay 16 personas en entrenamiento, las cuales estarían ocupando los puestos en la torre de control en marzo próximo.

Según dijo, el perfil es “muy elevado” y contempla: tener entre 22 y 28 años, contar con una carrera universitaria o como mínimo haber cerrado pensum, dominar el inglés y dos idiomas extranjeros adicionales.

El proceso de formación consta de una parte teórica, la cual concluyeron nueve personas la semana pasada y el resto la culminará a inicios de diciembre en Guatemala. Asimismo, entre enero y febrero, los aspirantes permanecerán en El Salvador para hacer las pruebas de simuladores y graduarse a finales de ese mes.

“Estarían iniciando a trabajar en marzo, en la torre de control del aeropuerto La Aurora y otros aeródromos”, refirió.

 

Dispuestos a dialogar

Al ser cuestionados acerca de si estarían dispuestos a dialogar, los entrevistados respondieron de forma positiva.

“Unámonos todos, autoridades, aviación civil, mecánicos, pues todos queremos una aviación segura”, exclamó Sosa.

Mientras que Castillo indicó que él tiene 46 años de volar y que, al igual que otros pilotos, tiene experiencia que considera podría servir para aportar ideas. “Vamos a colaborar en cosas que realmente hagan una aviación guatemalteca más segura”, afirmó.

De igual forma, Castillo afirmó que el objetivo de pronunciarse no es crear pánico, sino crear una alerta para evitar incidentes.

Tanto Castillo como Sosa detallaron que la DGAC pasó una ley al Congreso sin tomar en cuenta a los demás involucrados en la aviación.

“Presentaron una iniciativa de ley que lejos de ser congruente, era un engendro. Gracias a Dios los diputados llamaron a los involucrados en aviación para discutir el tema en una mesa técnica y discutir y finalmente e les dio dictamen desfavorable”, expuso el integrante de la junta directiva de Aeroclub.

 

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