“El Premio Nobel fue un golpe profundo al racismo”, señala Rigoberta Menchú

Hace 25 años que la guatemalteca recibió el galardón por su trabajo a favor de los derechos humanos.

Por Nancy Alvarez

En 1992, la líder indígena Rigoberta Menchú ganó del Premio Nobel de la Paz, y hoy recordó lo ocurrido ese año justo antes de conocer que había sido galardonada.

La guatemalteca calificó ese momento previo como de “euforia y espera”, pues se rumoraba que podría ser la ganadora tras haber realizado un “gran movimiento continental donde participaron tantos hermanos”.

"Habíamos hecho mucho, pero sin esperar un premio", resaltó.

Fue el 12 de octubre de 1992, cuando a Menchú se le notificó que obtuvo el galardón.

“Llamaron a las 4 de la mañana por parte del embajador de Noruega en México para avisarnos que teníamos el premio”, relató.

A su criterio, tomando en cuenta la coyuntura de ese entonces, el Premio Nobel “fue un golpe profundo al racismo, a la discriminación y al rechazo que se tenía hacia los pueblos indígenas”.

Además, recordó que ese día se encontraba en San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, ya que participaría en una marcha.

“En San Marcos estaba lleno, se celebraban dos cosas: la resistencia de los pueblos de América y el rompimiento del silencio ante coyunturas difíciles que ha vivido América Latina, especialmente, en temas de derechos humanos y de pueblos indígenas”, mencionó.

Según dijo, no sabía cómo ir a la capital porque estaba en desarrollo la marcha, pero a Rosalina Tuyuc se le ocurrió que alquilaran un helicóptero para viajar a la Ciudad de Guatemala, aunque tomaron en cuenta que si no recibían el Premio Nobel no tendrían cómo pagar por el servicio.

Y finalmente decidieron hacerlo. “Un grupo de mujeres se atrevió y llegó en helicóptero a la capital. Parecía todo hermoso y todo resuelto”, señaló la guatemalteca.

Anécdota

Menchú detalló que el momento en que recibió la noticia de que ganó el Nobel fue la primera vez después de varios años que sintió tanto la ausencia de su padre y su madre.

“Yo quería verlos sentados ahí, hasta con el güipil ceremonial. Me sentía como solita en el mundo”, indicó.

Las declaraciones de Menchú se dieron durante una entrevista en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

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25 años después

A criterio de Menchú, “Guatemala es un país gigante y tiene grandeza permanentemente porque la mayoría de su gente es noble”.

La entrevistada opinó que “estos 25 años han sido de muchas glorias, mucho trabajo, mucha experiencia y reconocimiento”.

Menchú refirió que tras haber sido galardonada ha continuado trabajando en temas de derechos humanos en distintos países, lo cual la hace sentir “muy contenta, realizada y exitosa”.

En estos años, ha sido testigo de honor en distintos procesos de paz en los que se requiere de observación u acompañamiento.

Actualmente, se encuentra en Colombia, en donde ayer se inauguró un salón que lleva su nombre en Colombia, según lo compartió.

“Ya estaré en Guatemala celebrando”. “Felicito a todos los hermanos guatemaltecos que siempre estuvieron conmigo, me acompañaron, gracias por esto”, finalizó.

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