Una emotiva historia de la tradicional feria de La Cruz

La celebración al Niño Dios, que se lleva a cabo el 3 de mayo, es el día principal de la tradicional y bicentenaria feria de La Cruz. Muchas actividades y motivaciones no han cambiado. Te presentamos un artículo acerca del origen de este evento.

Por Publinews

Durante los últimos días de abril y los primeros de mayo de cada año se celebra la feria de La Cruz, también conocida como la feria del Niño, en la ciudad de Amatitlán.

Se le ha llamado “tradicional” porque data de mucho tiempo y se ha transmitido de manera oral al considerarse que es un legado que nos hicieron los españoles.

El término “La Cruz” proviene del día principal de la feria, que es el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, que conmemora el hallazgo de la Santa Cruz en la que murió Jesucristo.

La feria es bicentenaria porque se inició al mismo tiempo que la romería del Niño Dios cuando en el año 1789, el arzobispo Cayetano Francos y Monroy ordenó el traslado de la imagen de la iglesia de Pampichí (en la aldea Mesillas Bajas) a la Capilla del Convento de los dominicos.

Un 3 de mayo de 1883, la imagen del Niño Dios fue trasladada a la iglesia Parroquial, porque un año antes, el Gobierno Central la llamó “feria de La Cruz”.

El 3 de mayo es la advocación del gremio de albañiles y canteros. Amatitlán siempre ha sido afamado por sus buenos artesanos en este arte. Por ello, se puede observar en las construcciones grandes o modestas la presencia del símbolo de la cruz como decoración.

Detalles

  • La feria de La Cruz no es la feria patronal de Amatitlán porque no se celebra el 24 de junio, día de la festividad del patrón de la ciudad, San Juan Bautista.
  • La imagen del Niño Dios existía desde el siglo XVII en el pueblo de Pampichí o Belén. Tal fue la fama que cobró que la pequeña iglesia no era suficiente para albergar a los cientos de romeristas que acudían a venerar la sagrada imagen. Los habitantes del pueblo colocaban ventas de comida y golosinas alrededor del Niño Dios. Así se originó la feria.

Entrevista

Aracely Judith Samayoa Godoy. Hija Predilecta de Amatitlán e historiadora local

Según su experiencia, ¿cómo ha influido la romería del Niño Dios de Amatitlán en los ciudadanos del municipio?

Como la romería se remonta a los primeros años de la colonia española, a la fecha se mantiene su permanencia como una manifestación religiosa y es un legado de fervor que ha crecido cada año y que es muy propio de los amatitlanecos.

Cuéntenos una anécdota de la procesión acuática.

Como todos los años, con mi familia fuimos a dejar en lanchón al Zarquito a la Silla de Piedra un 3 de mayo, durante los noventa. De ida, el lanchón donde íbamos se paró y ya no continuó su marcha. Esto fue casi al centro del lago, en aguas profundas, y nos dio mucho miedo, pero luego llegaron otros lanchones y nos rescataron.

¿Qué diferencia hay en el Niño Dios de Amatitlán “el Patrón” y en el Niño Dios “el Zarquito”?

El Niño Dios de Amatitlán mide dos tercias de alto y está sentado en su pequeño trono de plata. Su pie izquierdo está apoyado sobre una calavera y el derecho sobre un orbe. Su mano derecha la tiene en actitud de impartir bendición y, en la izquierda, sostiene un cetro rematado en su parte superior de forma esférica con una cruz. El Niño Zarquito es llamado así en el ideario popular por tener los ojos claros. Representa al Niño Dios de Amatitlán en la procesión acuática y terrestre que se lleva a cabo el 3 de mayo.

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