Reproducen la confesión de un pandillero en juicio

Un día después que las autoridades trasladaran a 162 peligrosos integrantes del grupo criminal “Barrio 18” se conoce la forma en que operan desde las cárceles.

Por Kenneth Monzón

Durante el juicio a Fernando Antonio Queset, la Fiscalía reprodujo una confesión de un pandillero del “Barrio 18”, estructura criminal que amenazó a las autoridades debido al traslado de 162 integrantes de su recinto, la cárcel Fraijanes I hacia el penal Canadá, en Escuintla.

“El 'Barrio 18' también mata para desestabilizar al gobierno”, se escuchó en el Tribunal de Mayor Riesgo B. La voz débil era el comienzo de una grabación de más de dos horas de una confesión y la forma en que opera el grupo.

El 22 de febrero de 2017 se realizó un operativo con más de 300 guardias y policías para trasladar a los pandilleros. Uno de ellos, Rudy Alvarado, alias “Smurf”, amenazó a Nicolás García, director de Presidios que “iban a retomar de nuevo el control de las cárceles”.

Matar

“Para ingresar a la pandilla tienen que matar. Así se ganan los tatuajes, todos son ganados con muertes y extorsiones”, se escuchó en la sala de audiencias. “Los máximos líderes están en la 'Rueda del barrio' (liderada desde 2011 por Aldo Dupie Ochoa Mejía, alias 'el Lobo') y se tienen reglas”, añadió.

Cuando la fiscal le preguntó a qué se refería con los estatutos hubo una pausa. Después la confesión que confirma la estructura: “Las reglas son extorsionar y dar muerte. Dar muerte a los que se niegan a pagar (las extorsiones diarias y semanales), dar muerte a los que se niegan a entrar en la clica, a los rivales y sus familiares”.

-Qué hacen con el dinero

“Se compran armas. Se usa para las drogas y para que los dirigentes puedan vivir tranquilos”, se escuchó en la grabación. Un dato relevante es que recordó que los pandilleros “mueven” las pistolas que “ya tienen muchas muertes” a otros municipios “para que no tenga problemas cuando las agarren (incauten). Una pistola que ya tiene muertes en Villa Nueva la vendemos o movemos a Mixco por ejemplo”.

Las órdenes

Los máximos líderes de la pandilla “18” envían las órdenes de asesinatos y extorsiones con las visitas. “Las mujeres de los 'ranfleros' sacan los mensajes. A veces enviamos mensajes con los abogados en clave. Solo otro de la clica lo puede descifrar”, se escuchó en la confesión.

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