La luz y esperanza que todo niño merece

En Guatemala hay decenas de niños que por muchas razones necesitan un hogar, una familia y un abrigo que pueda cubrir sus necesidades cuando faltan los padres.Cerrar ciclos

La luz y esperanza que todo niño merece
Por: Publinews

Cuando el equipo de Publinews conoció el Hogar de Niños Luz de Fátima encontró un lugar alegre, con los niños en etapa escolar haciendo sus tareas; los más pequeños jugaban en un espacio abierto; y los bebés permanecían bajo el cuidado de una enfermera y una niñera. Pero cuando un niño víctima de abandono, maltrato o violencia llega por primera vez recibe un peluche, una camita y varios brazos dispuestos a “llenar cualquier vacío” con un abrazo y con las palabras de seguridad que necesitan en ese momento.

El Hogar Luz de Fátima es una asociación sin fines de lucro que brinda albergue, atención psicológica, asistencia legal, protección y educación a niños y niñas de cero a siete años que son víctimas de abandono, maltrato o negligencia, desintegración o pérdida familiar.

Cada niño tiene una historia de violencia o abandono. Aquí, ellos obtienen un hogar provisional en el que todas sus necesidades van a ser cubiertas, pero sobre todo reciben el amor, la seguridad y la protección que brinda un hogar”, asegura Claudio Cifuentes, administrador de la organización.

Asumir la responsabilidad de “criar” a un niño en abrigo es atender todas sus necesidades y dar cuentas de su bienestar ante el Estado.

Cuando un pequeño ingresa es urgente darle un acompañamiento cercano, ya que viene a un lugar diferente y desconocido. “Para nosotros lo más importante es que se sientan queridos, seguros y que sepan que sus necesidades van a ser cubiertas”, asegura Dinora de Martínez, psicóloga especializada.

“Al ingresar se les da un peluche, una almohadita o un ponchito que va a ser de su propiedad, como para que tengan un objeto al que puedan aferrarse en lo que se integran. En un hogar todo se comparte, pero este objeto de bienvenida es personal”, señala De Martínez.

“A cada pequeño le explicamos que este será su hogar por algún tiempo, mientras su situación se establece. Se trata de hablarles con la verdad, según su edad”, asegura la experta.

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¿Cómo ayudar?

Existen muchas maneras en las que puedes apoyar la labor que realiza el Hogar Luz de Fátima.

• Donaciones monetarias. Se reciben aportes económicos para pagar los servicios básicos, alquiler de vivienda, salarios, medicamentos especiales y consultas médicas.

• Donaciones en especie. Puedes apoyar con víveres (leche, fórmula,incaparina), ropa, medicamentos básicos, artículos de limpieza, material didáctico, juguetes, cunas, entre otros.

• Apoya. El hogar organiza actividades para recaudar fondos en Pasos y Pedales, los cuales anuncia en su página de Facebook: Asociación Luz de Fátima.

• Dirección. 0 calle 20-62, zona 15, Vista Hermosa II, teléfonos 2369-6204, 2331-6382, 2365-7830, 5630-8318, 4290-0673, 3430-8596 y 5690-6699. Correos: info@fatima.org y info@asociacionluzdfatima.org. Página: www.asociacionluzdfatima.org

Por medio de la ludoterapia podemos establecer la salud metal de los pequeños, para ello, les damos juguetes para que ellos jueguen libremente. El subconsciente no esconde ni miente, por lo que es muy común ver a los pequeños reflejar su realidad a través de un simple juego, en el que un carrito le pega a otro o lo llama “borracho”, asegura De Martínez.

Lo primero que buscamos es ayudarlos a recuperar la seguridad. Aunque el hogar es un lugar estable, no es la realidad a la que ellos están acostumbrados. Hemos tenido niños que al principio buscaban comida en los botes de basura, porque así era su vida antes.

También les ayudamos a cerrar ciclos en su vida. Terminar el círculo de la violencia, y cuando hay luto se les asiste para cerrar ese ciclo. Llevamos a los niños a visitar una tumba, aunque sea XX, para que terminen de aceptar su realidad y que puedan cerrar ese círculo y que le den paz a su interior.

Así también, cuando son declarados adoptables se les prepara para que acepten esa segunda oportunidad. Algunos, en especial a los más grandecitos, se les dificulta aceptar a una nueva mami. 

Dinora de Martínez, psicóloga de la institución.

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