Leonel Dubón: “Cinco mil niños desaparecen cada año”

El director de la Asociación Refugio de la Niñez conversó con Publinews sobre los problemas que enfrentan la niñez y los adolescentes en Guatemala y los retos para cambiar esa realidad.

Por: Publinews

Foto: Oliver de Ros Foto: Oliver de Ros

Leonel Dubón, director de la Asociación Refugio de la Niñez asegura que los niños “siguen siendo un objeto y un negocio redondo para el crimen organizado”. Asegura que los menores están desprotegidos y sentencia que “algunos padres se están deshaciendo de ellos”. De esto y otros temas habló con Publinews.

¿Cuál es la situación de la niñez en el país?

Vive hoy algo que nunca había vivido en el pasado. Está en un estado de desprotección. No hay condiciones que garanticen su desarrollo integral. Las estadísticas son claras y contundentes. Antes de 1990 a los menores se les veía como objetos y no sujeto de derechos y esto ha cambiado poco. Se han aprobado leyes, pero el nivel de implementación ha sido mínimo. Ha habido muchos problemas.

¿A qué problemas se refiere?

Uno radica en cómo se construyeron los instrumentos legales, porque en materia de niñez hay instituciones desde la firma de la Convención Internacional de los Derechos del Niño en 1990. El problema es que cuando se crea la Ley de Protección Integral en 2003 se fundan otras y se les da atribuciones a las que ya existían. Tenemos instancias y leyes, pero en la cotidianidad nos topamos con 16 instituciones con resposabilidades cruzadas e incapacidad para coordinar. La Secretaría de Bienestar Social y la Procuraduría General de la Nación son obsoletas, con leyes orgánicas viejas y desactualizadas. Cada una jala a un niño de un brazo, de una pierna, por decirlo de alguna forma. El sistema de protección integral está colapsado, y se vive un sistema de desprotección.

¿Qué le ocurrió al sistema de protección natural?

Este, que lo conforman los padres, la familia, la iglesia y la escuela, está sufriendo un franco deterioro. Ahora los papás no tienen la misma responsabilidad que antes. Veamos las cifras: son 50 mil menores de 18 años embarazadas cada año. Tres mil niñas entre 10 y 14 años anualmente. La alerta Alba Keneth reporta que cinco mil niños desaparecen cada año y mil 500 nunca aparecen.

Hoy hablamos que de 25 mil a 30 mil menores se involucran en actividades ilegales, ya sea por razones de pobreza o extrema pobreza. No tengo simpatía ni antipatía por este gobierno, pero no es solo culpa de ellos, sino es la acumulación de no hacer nada durante los últimos años, porque nunca se ha puesto como prioridad en la agenda.

¿Y por qué cree que no lo han puesto en la agenda?

No les interesa la niñez a los políticos, porque no votan. Esto es poco inteligente, porque a la adolescencia se le puede aprovechar para hacer ciudadanía. El primer año de Otto Pérez le dijimos que podía trascender y debía priorizar a la niñez. Le planteamos la creación de una comisión y a partir de allí tomar decisiones. Medio se hizo algo en 2013, pero no tuvo eco el llamado de la esposa del Presidente. Le tengo respeto y aprecio a la primera dama, pero no tiene el poder político para hacerlo. Durante el día del niño se presentaría la iniciativa de ley para el ente rector, pero ya van dos años y no ha pasado nada. No existe un sistema de protección y no se ve que en el corto plazo pueda haber.

¿Y qué opina del tema de los menores migrantes no acompañados?

 

Nos reunimos con el vicepresidente de EE. UU., para plantearle la gravedad del tema. Muchos niños se están yendo de acá por la violencia, la pobreza, la reunificación familiar, pero ¿qué vamos a hacer con los 11 mil 500 niños que van a retornar? ¿Qué hará el Estado? No creo que tenga la capacidad para recibirlos. Muchos no quieren regresar, porque no quieren seguir condenados a la pobreza que viven en sus comunidades.

¿Cuál es el futuro de la niñez si se toma en cuenta que se está yendo, embarazando, matando?

Los menores están creciendo con un resentimiento hacia la sociedad. Ha sido un proceso de deterioro gradual en el que ya llegaron a un punto de desprotección. Las pandillas les están dando lo que el Estado o la familia no han podido. Hay comunidades donde crecen niños sin esperanzas, y huyen a las principales ciudades donde los explotan laboralmente. Los menores, por las condiciones, se están yendo al al extranjero y los padres están avalando esto.

Raúl Barreno C. y Amilcar Ávila

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