Espíritu de servicio en momento de crisis

La emergencia derivada del terremoto del 7 de noviembre convocó a profesionales que, en forma desinteresada, dieron su tiempo, experiencia y fuerzas para los damnificados en San Marcos. Conoce algunas historias inspiradoras y cómo una fundación ayudó a que esto fuera realidad.

Por: Publinews

Eugenia Balcárcel, “Eu” como algunos la llaman, es una chef que administra tres empresas de su propiedad, y además está casada y tiene tres hijos. A pesar de todas esas responsabilidades, tuvo tiempo para ser voluntaria en San Marcos.

“Eu” es una estilista y diseñadora de alimentos que se sumó a las miles de manos para levantar al pueblo de la región más afectada de occidente después del terremoto de principios de noviembre. Desde el primer momento durante la emergencia, la chef tomó la determinación de colaborar.

Y lo consiguió. Su espíritu de servicio es bien conocido. “Comenzamos a cocinar a las seis de la mañana y terminamos lavando las ollas alrededor de las diez”, recordó de su primera experiencia como voluntaria para unos 300 damnificados.

Este momento marcó un antes y un después en su vida personal. Entendió que la ayuda desinteresada es algo que lo trae en las venas y que procurará darla cuantas veces pueda. Es más, su espíritu de servicio la llevó, incluso, a celebrar su aniversario de boda junto con su esposo en aquella ciudad que se convirtió en el símbolo de la tragedia.

“Esa noche dormimos vestidos, por si había necesidad de salir corriendo a media noche”, relató la semana posterior al siniestro, cuando viajó para cocinarles a más de 300 personas en un albergue de la zona 5, de San Marcos.

Ahí, la Fundación Castillo Córdova, de la Cervecería Centro Americana, instaló una cocina móvil para asistir a los residentes de la 14a. avenida A, donde unas 80 viviendas están dañadas.

A pesar de que existía el temor de que un nuevo sismo ocurriera, la voluntad valió más que el temor, aunque el tiempo no fue suficiente para seguir sumando sus capacidades.

“Si me voy de nuevo (a San Marcos), me piden el divorcio”, reflexiona sobre su interés por colaborar y no desatender sus compromisos familiares.

De Suiza a San Marcos

Laurence Murat es una abogada suiza de derechos humanos que, además de repartir alimentos durante cuatro días, regaló sonrisas auténticas.

– A sus 30 años, ha tenido varias oportunidades para dar su tiempo y esfuerzo como voluntaria.

– Durante su ayuda en San Marcos, preparó, cocinó y sirvió los tres tiempos de comida. “Me gusta esta oportunidad porque las personas son muy agradecidas con el trabajo que se hace”, comentó.

– Unos días después del terremoto les pidió a sus amigos que la ayudaran a participar como voluntaria. De esa forma, pudo contactar con la Fundación Castillo Córdova.

“La cocina móvil está dirigida por un equipo de chefs y nutricionistas profesionales”. Manolo Morales, Gerente de la fundación Castillo Córdova

Labor social

La Cervecería Centro Americana, a través de la Fundación Castillo Córdova, ha brindado ayuda en otras situaciones de emergencia.

– A finales de 1917 y principios de 1918, envió asistencia a las zonas devas- tadas por los terremotos de esos años.

– Luego del terremoto de 1976, reconstruyó la iglesia y el mercado de San Martín Jilotepeque.

– Desde mayo pasado, implementa un proyecto contra la pobreza y desnutrición infantil en la aldea Tzununá, Santa Cruz La Laguna, en Sololá.

“Estamos muy agradecidos con los guatemaltecos y extranjeros que han respondido a este llamado”. Rolando Castillo, presidente de la Fundación Castillo Córdova

Ayuda, en números

– 300 damnificados alimentó una cocina móvil, instalada en la zona 5 de San Marcos

– Mil raciones de alimentos nutritivos se repartieron para los tres tiempos de comida

– 70% de los damnificados fueron niños, a quienes se les brindó atención médica

– 30 toneladas de ayuda humanitaria se entregó a ocho municipalidades

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