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Golpe para Pedro Sánchez en España; la derecha avanza

Con casi un 99% de las boletas escrutadas, el Partido Popular (PP) obtuvo 6,9 millones de votos (31,53%) frente a los 6,2 millones (28,14%) de los socialistas de Pedro Sánchez.

Alberto Núñez Feijó, en elecciones municipales de España Alberto Núñez Feijó, en elecciones municipales de España

A seis meses de las legislativas nacionales, el Partido Socialista Obrero Español del presidente del gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, sufrió un duro revés en las elecciones municipales y autonómicas del domingo en España, según los primeros resultados oficiales y proyecciones de medios.

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El Partido Popular (PP, derecha), liderado por Alberto Núñez Feijóo, que había hecho de estas elecciones un plebiscito sobre Pedro Sánchez, logró uno de sus principales objetivos y se convirtió en el partido más votado en las municipales.

Con casi un 99% de las boletas escrutadas, el PP obtuvo 6,9 millones de votos (31,53%) frente a los 6,2 millones (28,14%) de los socialistas de Pedro Sánchez.

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Además, el PP tenía casi asegurada la conquista de los gobiernos de varias regiones hasta ahora lideradas por los socialistas, como Valencia, la cuarta región del país por población, según la televisión pública TVE.

“Estamos en una marea de la derecha en España”, admitió en rueda de prensa Miguel Ángel Revilla, el presidente regional de Cantabria, donde también se habría impuesto la derecha, según varios medios.

“No es lo que esperábamos tras estas semanas de campaña electoral y evidentemente tenemos que hacer también una reflexión de cara a los próximos meses”, admitió la portavoz del Partido Socialista, Pilar Alegría.

Dolorosas derrotas

En otra dolorosa derrota, los socialistas perderían la alcaldía de Sevilla, la mayor ciudad de Andalucía (sur) y uno de sus baluartes, en beneficio del PP, según TVE.

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Los socialistas también fracasaron en su intento de recuperar el ayuntamiento de Barcelona, la gran metrópolis de Cataluña, que ocupó desde 1979 hasta 2011.

En esta jornada sin mayores incidentes, los españoles estaban convocados para renovar todos los municipios del país y doce de las diecisiete comunidades autónomas (regiones).

Bajo la lluvia en varias zonas del país, la participación en las municipales fue finalmente del 63,89%, inferior a la de los pasados comicios de 2019 (65,19%).

Si bien el nombre de Pedro Sánchez no estaba en ninguna papeleta, ni el de Alberto Núñez Feijóo, lo que estaba en juego era muy importante para el futuro de ambos políticos.

Ambos se implicaron tanto en la campaña que le dieron un cariz nacional y de primera vuelta antes de las legislativas de finales de año, en una fecha aún por decidir.

Estas elecciones muestran que “las ganas de cambio y esa alternativa (del PP) es absolutamente imparable” para las legislativas, se congratuló en rueda de prensa la portavoz del PP, Cuca Gamarra.

La derecha logra objetivos

Presidente del gobierno desde 2018, Sánchez llegó a esta prueba electoral con desventajas: el desgaste del poder, así como la alta inflación – si bien menor que en la mayoría de los países europeos – y la caída del poder adquisitivo resultante.

Además, la imagen del gobierno sufrió por los reiterados enfrentamientos entre los socios de coalición: los socialistas y la izquierda radical de Podemos.

Según los resultados parciales, Podemos también habría sufrido un retroceso neto.

Sánchez hizo campaña sacando pecho del balance de su gobierno, sobre todo presumiendo de buenos datos económicos.

El líder socialista tenía este domingo más que perder, ya que de las doce regiones que renovaban su parlamento, y, por lo tanto su gobierno, los socialistas gobernaban en diez, ya fuera directamente o como parte de una coalición.

El PP controlaba las otras dos, incluida la de Madrid, donde la presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso, del ala dura del partido, avanzaba a conquistar una mayoría absoluta en el parlamento regional.

Si el objetivo del presidente del gobierno de izquierda este domingo era resistir, la de Núñez Feijóo era doble: conseguir el mayor número de votos a nivel nacional en las municipales y arrebatar a los socialistas el mayor número de regiones posible, para demostrar, como asegura, que el país ya no quiere al líder socialista.

El problema para el líder de la derecha es que probablemente necesite a la extrema derecha de Vox, tercera fuerza en el Parlamento nacional, para formar gobierno en algunas regiones. Incluso a nivel nacional en las generales, previstas para finales de año.

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