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FOTOS. Joven se declara “transespecie” y se implanta aletas en la cabeza

Manel De Aguas, se declara “transespecie” y se implanta aletas en la cabeza
Facebook / Manel De Aguas
El joven artista señala que su inspiración fueron “los peces y la biología marina”, y que se considera a sí mismo un “cyborg”.
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Un artista catalán llamado Manel De Aguas, de 24 años de edad, se declaró “transespecie” y decidió implantarse dos aletas artificiales en la cabeza.

De Aguas, fotógrafo y productor musical, reveló en una entrevista al portal Infobae que decidió implantarse las aletas cibernéticas, que él mismo diseñó, inspirado en el mundo marítimo.

Mi inspiración han sido siempre los peces y la biología marina. Ya de pequeño me sentía muy conectado a ellos”, confiesa.

No me considero cien por ciento humano. Mi persona no coincide con el concepto biológico que se conoce”.

De Aguas tuvo que viajar a Japón para someterse a un implante transdermal, durante el cual un microchip le fue introducido entre la piel y el hueso.

El dispositivo consiste en dos membranas de silicona que, con ayuda del microchip, captan los cambios de presión atmosférica, humedad y temperatura, y los convierten en vibraciones que se transmiten por el cráneo, tranformándolos en sonido.

El joven, sin embargo, debe removerse las aletas para dormir y bañarse. “Tengo la zona de la piel resentida. Y me quito las aletas para dormir y bañarme”, reconoce.

Cyborg

De Aguas se considera a sí mismo un “cyborg”, concepto que la RAE (Real Academia Española) define como “un ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos”.

Al día de hoy, el humano vive como en una burbuja antropocentrista, viendo a la naturaleza en una escalera jerárquica vertical en la que el humano está por encima de las otras especies”, opina. “Para mí, este proyecto también significa romper con eso”.

En 2017, motivado por su pasión por el mundo marítimo, Manel fundó la asociación Trans Species Society, junto a Neil Harbisson (el primer cyborg reconocido en el mundo por un gobierno) y la artista Moon Ribas, quien durante mucho tiempo tuvo sensores sísmicos en los pies para poder percibir “los latidos de la tierra”.

De Aguas también reconoce que está acostumbrado a que sus aletas llamen la atención de la gente, pero asegura que no le importa.

“Estoy acostumbrado a que la gente me mire por la calle, pero no me afecta”, cuenta. “Me enriquece como persona, me enriquece mi curiosidad. Es más como una experiencia poética que me conecta a la naturaleza más que antes”, concluye.

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