Los discursos detrás del estigma y la discriminación por el Covid-19

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 ha provocado una serie de actos discriminatorios en todos los continentes y estos han adoptado nuevas formas a medida que el coronavirus evoluciona, según la Organización para las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Los discursos detrás del estigma y la discriminación por el Covid-19
Foto: Edwin Bercián

Por Saira Ramos

En Guatemala, hasta ayer, se contabilizaban 26 mil 658 casos por Covid-19. El número, más allá de ser un dato, se ha ido transformando en un grave problema social: la discriminación, el estigma y el miedo. Lo anterior tiene una explicación y puede atribuirse a la nomenclatura con la que se ha comunicado, la cual ha calado en el imaginario de las personas, explicó Silvia Trujillo, investigadora social y catedrática universitaria.

“Tres discursos son los que emergieron a partir de la pandemia. El primero es el médico con una tónica higienista; el segundo, el de corte militar y de conceptos ligados a la guerra; y el tercero, el de mensajes apocalípticos-religiosos”, añadió.

Efecto de los discursos

El discurso higienista se popularizó a finales del siglo XVIII y a principios del XX en un contexto de pandemia, de guerra y de pobreza. Se aplicó para tener espacios limpios y libres de contaminación, según Trujillo. “En esa época, los liberales que estaban creando los Estados nación en América viajaron a Europa para buscar migrantes anglosajones; sin embargo, quienes llegaron a los puertos eran morenos, pobres y parias. La narrativa higienista caló en los criollos y llevó a tratar a esa gente como sucia, como la que traía la enfermedad, así como el socialismo y el comunismo que se debatía en aquella época en Europa”, expresó. “Se entendió que había que protegerse, mantenerse limpio y separar lo sano de lo enfermo. En la actualidad, vemos cómo algunas comunidades han discriminado a las personas diagnosticadas con Covid-19, así como al personal médico y de enfermería que está en la primera línea de la pandemia”, agregó.

El miedo y el enemigo

El pasado abril, un grupo de pobladores de Quetzaltenango amenazó con quemar a un grupo de personas que habían retornado forzosamente desde México. Los lugareños lanzaron piedras a los retornados, algunos diagnosticados con Covid-19, que estaban albergados en el centro recreativo Atanasio Tzul. Los inconformes dijeron que no querían “contagiarse”. Para Trujillo, esa situación es el resultado del discurso bélico y de corte militar que se ha utilizado desde que empezó la pandemia, especialmente por la clase política. “Se ha colocado al virus como un ente externo del cual nos tenemos que defender. Es un enemigo al que tenemos que conjurar y derrotar. Esto ha llevado a entender que el enemigo no es el SARS-CoV-2, sino quien lo porta. No existe un discurso de solidaridad, de empatía y de trabajo colectivo para armar una propuesta de acción”. Miriam Domínguez, titular de la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo (Codisra), informó que en Facebook, red social en la que tienen más seguidores, ha publicado una serie de pronunciamientos en los que hacen un llamado a la solidaridad, a la convivencia armónica y a la hermandad.

“Con esta pandemia hemos visto mucha discriminación y estigma, especialmente contra la población mestiza. Vemos que este virus toca estructuras de toda naturaleza y que lo puede contraer cualquier persona; no obstante, no afectará a todas de la misma forma, será diferenciado, y tiene que ver con las brechas de desigualdad de siempre, en la que los pueblos indígenas tienen una limitante al sistema de salud”, refirió Domínguez.

Violencia y mensajes apocalípticos

Durante el confinamiento se ha hablado mucho de una “nueva normalidad”, de que nunca más tendremos una sociedad como la que teníamos y de que estamos al borde de lo que conocemos. Es decir, existe la idea del final y eso genera miedo. Lo anterior es el resultado de lo que Trujillo llama “mensaje apocalíptico-religioso”. Por eso, la investigadora no duda que, en el marco de todo lo anterior, pueda surgir la idea de que debe de deshacerse de “lo otro, de lo raro, de lo atrasado y de lo subdesarrollado (como la medicina ancestral y quienes la practican)”.

El Ministerio de Salud recientemente publicó una guía sociocultural para la prevención, contención y manejo de casos de Covid-19 a nivel comunitario en pueblos indígenas, la cual debe difundirse en los centros de salud y hospitales. Esta informa sobre los sistemas de salud propios, con saberes, conocimientos y prácticas que se conciben de manera distinta al sistema oficial de salud. Estos incluyen plantas medicinales, espiritualidades, uso de minerales, diversidad de terapeutas o médicos tradicionales (comadronas, curanderos, guías espirituales y sobadores de huesos, entre otros). En la elaboración de esta guía participó la Codisra, ya que es parte de la mesa temática de pueblos indígenas del gabinete específico de Desarrollo Social.

Toma nota

  • La UNESCO publicó recientemente un artículo que aborda la discriminación y el estigma relacionados con el Covid-19 en los diferentes continentes.
  • Se explica que durante la primera fase del contagio, los que más sufrieron la discriminación fueron los asiáticos y las personas con esa ascendencia. En España, las comunidades romaníes, que viven al norte de ese país, fueron las primeras en ser objeto de ataques por ser las primeras en contagiarse.
  • Con el paso de las semanas, los blancos de los ataques cambiaron. La estigmatización surgió por el miedo a ser infectado. En algunos casos, ese temor dio lugar a amenazas contra los trabajadores de la salud y los empleados de los supermercados, quienes corrían el riesgo de ser infectados en sus lugares de trabajo; además, contra las personas sin hogar que, debido a su situación, no pueden cumplir con el encierro ni aplicar otras medidas preventivas básicas.

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