Laura Chinchilla: "Es un campanazo para abordar el tema de fondo (migración irregular)"

La expresidenta de Costa Rica platicó con Publinews, en el marco del V Encuentro Ciudadano: “Centroamérica, amenazas y oportunidades compartidas; un destino común”, sobre la situación de Latinoamérica, los recientes acuerdos firmados entre países centroamericanos con EE. UU. y la necesidad de la integración del istmo.

Por Joel Maldonado
  • ¿En qué han fallado los gobiernos debido a los estallidos sociales en América Latina?

Lo que vemos en América Latina es porque hay señales de descontento con la democracia, pero en resumen es la combinación de varios factores. En primer término se está saliendo del superciclo electoral en el que alrededor de 30 meses, 15 países cambiaron de gobierno, la característica común de muchos de esos procesos electorales es que la población hizo un voto de castigo, casi que fue un acto de venganza al voto en el que la gente fundamentalmente expresó un hartazgo de la política con quienes estaban gobernando y buscó un cambio que representara la esperanza de algo diferente. Desafortunadamente, ese cambio está siendo muy inhibido por economías que no están creciendo. América Latina ha venido decreciendo en los últimos cinco años y eso ha generado incertidumbre y afectación social que termina conjugándose con la impaciencia de la gente ante otros problemas, como la violencia, la corrupción y la desigualdad.

“Seguimos siendo los países más pobres de América Latina, en que la corrupción está golpeando y el narcotráfico está cooptando las instituciones y de la violencia, por lo que estamos obligados a hablar de términos regionales”.

  • ¿A qué se debe el desinterés para lograr la unión centroamericana?

Es un poco fuerte la impresión inicial con la que abordó el tema de Centroamérica, ya que siento que no había una coyuntura de tan alto riesgo y tan explosiva como lo que pasó en los años de la guerra. Es cierto que hoy tenemos un istmo en ciertos aspectos, pero también que hay algo que no existe, la gente ha perdido la esperanza. En los años de la guerra fuimos capaces de avanzar y superar los conflictos armados porque la gente creyó en la paz y la democracia y varios años después se está viviendo todo lo contrario a la paz.

La violencia sigue aumentando, Centroamérica es la región más violenta del mundo, cuesta 8 por ciento en promedio del producto interno bruto atender las consecuencias y la gente se pregunta para qué la democracia, si no está resolviendo los problemas. Cuando se analiza la pérdida de la credibilidad de la democracia, el barómetro nos recuerda que mientras el promedio global de pérdida de confianza en Latinoamérica fue de 13 por ciento, en algunos países de Centroamérica fue casi un 40 por ciento. Es decir que hay una subregión que ha perdido su confianza en su democracia, ya que la promesa de una vida estable y próspera no llegó.

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"Los dirigentes de las sociedades de la región comprenden que esta es la ruta para salir del subdesarrollo", indicó Dionisio Gutiérrez, presidente de la Fundación Libertad y Desarrollo.

Si a eso agregamos que una de esas válvulas de escape para descargar las frustraciones y falta de oportunidades ha sido la migración, ha sido huir de los países y nos encontramos con una política mucho más contenida de más control por Estados Unidos y México, al cerrar esa válvula las condiciones son explosivas. Entonces tenemos la obligación de actuar si bien hay un conjunto de tareas pendientes que cada nación tiene que atender, como balances macroeconómicos, estructura tributaria, calidad de la educación, corrupción…

Al mismo tiempo, podríamos acelerar las respuestas positivas si logramos una mejor convergencia entre los distintos sectores, por lo que se debe revitalizar el proceso de Centroamérica. La mejor época de la región fue la de los 90. En los últimos años no se está creciendo suficiente, seguimos siendo los países más pobres de América Latina, en los que la corrupción está golpeando y el narcotráfico está cooptando las instituciones y la violencia, por lo que estamos obligados a hablar de términos regionales.

  • ¿Quién debe liderar la recuperación de la esperanza?

Tiendo a creer que cuando se habla de lo que hay que hacer, de las políticas que hay que impulsar, va a ser difícil encontrar divergencias, todo está de acuerdo que es una vergüenza tener más de cinco millones de jóvenes fuera de la educación en la región. También es una vergüenza que cuatro de los cinco países de Centroamérica sean los más pobres de Latinoamérica o tener las tasas de recaudación fiscal más bajas de toda la región. Tiendo a creer que hay una serie de temas de qué hay que hacer para mejorar la educación y reducir la pobreza, como mejorar todas las condiciones de competitividad de la economía, pero la dificultad está en cómo nos organizamos para hacerlo, por lo que será el gran desafío de poner a caminar una propuesta, cómo diseñamos una gobernanza para el cambio, cuál es el marco institucional y quiénes lo lideran, cómo se financia.
Pero, para empezar, considero que tienen que concurrir todos los sectores. No podemos pensar que solo es una tarea del sector político, es más que claro que la política está también empantanada, los países cada vez padecen de mayores niveles de desgobernabilidad, los presidentes están atados por parlamentos superfragmentados, por lo que a la par de los líderes políticos necesitamos los líderes empresariales y líderes de los colectivos sociales.

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El organismo internacional indica que “el mundo tiene riquezas que se han malogrado y millones de personas viven por debajo del mínimo de ingresos para vivir con dignidad”.

  • ¿Qué falló cuando un presidente de Guatemala buscó legalizar la droga cuando Centroamérica solo es el corredor para su venta?

En realidad, cuando Otto Pérez Molina lanzó su propuesta de legalización, hubo quienes consideramos que, si bien no compartíamos de entrada una decisión tan drástica, era una oportunidad para revisar los faltantes de la actual política de persecución y antinarcóticos y poder hacer los ajustes que correspondían, y se empezó a trabajar en esa dirección. Se consiguieron acuerdos en la Cumbre de las Américas, en Cartagena, donde los presidentes de la región solicitaron a la OEA que preparara un documento en el que se hablara de medidas alternativas que pudieran reforzar la estrategia antidrogas.
Creo que simplemente es un tema que no deja de generar controversia tanto en lo interno de los países como en política exterior y quienes nos sucedieron no quisieron seguir con el tema. Este hay que discutirlo y ahora con mayor razón por un elemento adicional y es que en Estados Unidos ya hay un proceso de legalización del consumo del cannabis a nivel estatal, por lo que estamos viviendo un proceso que hay que resolver, porque mientras al interior de EE. UU. está autorizando la producción y consumo de cannabis para efectos medicinales y consumo, en nuestros países se sigue persiguiendo esa disonancia de la política en materia de antinarcóticos. Hay que enfrentarla; no estoy diciendo que hay que legalizarla ya, pero es un tema que hay que discutir y luego analizar todos aquellos efectos no deseados que tuvo la política antinarcótica, como fue el perseguir en el mar que se trasladó a la tierra y cómo eso generó un mercado de ilegalidad en dos vías, ya no solo era la droga hacia el norte, sino una ilegalidad hacia el sur y todo el crecimiento de las bandas criminales.

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  • ¿Cómo afecta en la región la firma de acuerdos con Estados Unidos para atender a los migrantes?

Cada país tiene el derecho de su política migratoria y creo que es un campanazo lo que estamos viviendo, no hay la menor duda, es un escenario complejo porque son países que no tienen recursos para sostener a su población, ni siquiera para acoger a los que vienen de otros países, pero es un campanazo para tomar en serio la necesidad de abordar a fondo. Centroamérica tiene enormes posibilidades, podemos hacer de la región una de las mejores plataformas de logística e integración abierta. Pero hay que tomar en serio los problemas y dejar de llorar por las decisiones que terceros toman en relación con nosotros.

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