¿Por qué hay cremas tan caras? Acá lo explicamos

Hay muchas razones por las que algunos productos son tan costosos (y tan deseados).

“¿Por qué tan caros, acaso están hechos con piel de panda?”. Esta frase, de una popular película de Adam Sandler donde se quejaba del precio de unos zapatos, podría extrapolarse hacia las cremas y la cosmética de lujo.

Y al ver sus precios, la pregunta es muy válida: algunas de ellas llegan a costar 1200 dólares (es real, ese es el precio de la crema de La Prairie, la Cellular Cream Platinum Rare).

Ahora bien, aunque estos productos no están hechos con “piel de panda” el precio desconcierta enormemente a muchas personas. No así a otras, que son realmente fans y compradoras de los mismos y que han hecho que este sector del mercado crezca enormemente. De hecho, según la página de estudios de mercado Statista, este segmento de cosméticos de lujo ya estaba valuado en 116 billones de dólares para 2017 globalmente y para este año se esperaba que creciera en 126 billones.

Pero, ¿qué las hace tan especiales? Acá mostramos algunas de las principales razones por las que algunas de estas cremas realmente valen su precio.

Tecnología

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En estos productos realmente se investiga para conseguir fórmulas que sí sean beneficiosas para la piel. Hay incluso hasta patentes científicas e instituciones, así como premios (IFCC) para este tipo de desarrollos.

Mientras más se avanza en estudios dermatológicos en temas como células madre, genética, etc, más van cambiando las formulaciones, basadas en las demandas que presentan los consumidores. Y esto puede tardar años en desarrollarse en laboratorios, con científicos trabajando también en equipos multidisciplinares.

Y por supuesto, eso cuesta dinero.

“Sisley fue la marca pionera en el concepto de fitocosmetología (estudio de las plantas). Lo que hace a nuestros productos costosos es la tecnología, ya que para poder sacar el extracto de una planta, estudiarla en su totalidad y determinar cuáles son sus propiedades más beneficiosas, se requiere de ello. Ahora bien, no nos interesa estar lanzando productos, solo lo hacemos cuando sea el mejor momento. Cuando lanzamos Supremÿa (uno de sus más famosos tratamientos nocturnos), duramos ocho años investigando” explica a Metro Paula Madrigal gerente marcas selectivas Safarco, y representante de las marcas de lujo Sisley y La Foret en alianza con Bellapiel.

“Una de nuestras patentes en este producto en particular es el Fito Complejo LC12, concentrado en la longevidad para proteger a la célula. Y en Sisley la reformularon a medida que el estilo de vida de las consumidoras incidía en el envejecimiento de su piel”, afirma.

Ingredientes

Muchos de ellos son bastante difíciles de conseguir, producir y por ende, de trabajar. Por ejemplo, para la crema Sublimage de Chanel, la marca cultiva y analiza, así como mejora su propia vainilla, para la que necesitan 60 mil frutos verdes (160 kilos de vainas frescas y 14 mil flores frescas) para obtener un kilo de vainilla Planifolia.

En el caso de Valmont, con su producto L’ Elixir des Glaciers, se necesita agua de glaciares.

Y, para Sisley, “ cada producto tiene mínimo 50 ingredientes, concentrados en porcentajes muy altos. Por eso decimos que se deben aplicar en pocas cantidades. Por otro lado, tenemos cultivos que compramos e ingredientes como la rosa negra, de la que tenemos una línea, creada por un floricultor en Francia, con el que tratamos deshidratación y nutrición. Ese es un desarrollo exclusivo”, explica Madrigal a Metro.

Regulaciones 

En muchos países se penaliza severamente la publicidad engañosa. Por esto, los productos sí o sí deben estar regulados y certificados. “En Sisley tenemos certificados de entes independientes que confirman los beneficios del producto. En el caso de Supremÿa, que es uno de nuestros productos best-seller (el otro es el Sisleÿa en su versión de contorno de ojos y global), es una revolución patentada por nosotros. Este llega al corazón de la célula, la repara y alarga su vida, retrasando el envejecimiento, donde el 70% es por factores externos y el 30% por la carga genética. Con nuestras cuatro formulaciones combatimos eso y nuestra premisa es que a la primera aplicación el producto debe cumplir con lo que promete”, enfatiza la experta a Metro.

Empaques 

Muchos de estos productos no son envasados en plástico. Materiales como el cristal de ópalo, entre otros, son bastante costosos de adquirir y así darle la apariencia de lujo al producto.

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