Así fueron los últimos días de vida de Oscar y Valeria antes de ahogarse en el río Bravo

Tania Ávalos, esposa de Oscar y madre de Valeria, vio cuando sus amados eran arrastrados por la corriente. Ahora, solo le quedan los recuerdos en su natal El Salvador y el momento en el que los vio por última vez en el río.

La fotografía del los cuerpos sin vida de Oscar y Valeria, en la orilla del río Bravo, le ha dado la vuelta al mundo. Un grito más de auxilio de la migración centroamericana.

Padre e hija se conducían por la ruta del migrante hacia Estados Unidos, para lograr vivir el “sueño americano”, pero terminó en pesadilla.

Los acompañaba Tania Ávalos, madre de Valeria y esposa de Óscar Martínez.

Tania es salvadoreña y tiene 21 años. Recuerda que cariñosamente le llamaba “sequito” a su esposo, quien cumpliría 26 años en julio.

Mientras, la nena, Valeria, era su “gordita” y fue por ella que buscaban una mejor vida en Estados Unidos.

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No más pobreza

En El Salvador, Óscar trabajaba de cocinero en una pizzería. Estaban cansados de la pobreza y de las pandillas que aterrorizaban su barrio.

La pareja soñaba con ver a Valeria jugando y creciendo en la casa que tendrían cuando vivieran en Estados Unidos.

“Tenían ese sueño americano, de lograr una mejor vida”, recuerda Rosa Ramírez, la madre de Óscar.

El 3 de abril, la familia partió de San Salvador sin visas pero con rumbo claro hacia el Norte.

Pasaron por Guatemala y México

La joven familia atravesó primero Guatemala hasta llegar a Ciudad Tecún Umán, San Marcos, para cruzar  por el río Suchiate, la frontera con México.

Continuaron por Tapachula, Chiapas. Familiares de Óscar indicaron que la familia permaneció allí dos meses donde comenzaron trámites migratorios.

El expediente del caso, al que tuvo acceso la AFP, señala que Tania contaba con un número de visa humanitaria, aunque sin precisar las características del documento.

Luego, la familia decidió avanzar más de 1.800 kilómetros desde Chiapas hasta Matamoros, en la frontera con Estados Unidos.

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La oficina de migración estaba cerrada

La única información extra que se conoce de su travesía por México es que fueron acompañados por otro salvadoreño, Milton Paredes Menjivar, de 19 años.

Según el testimonio de Paredes, arribaron la madrugada del domingo y se hospedaron en un hotel.

Alrededor de las 8 de la mañana, tomaron un taxi hacia la oficina de migración ubicada en el “Puente Nuevo”, uno de los cuatro pasos de personas y carga que unen Matamoros con Brownsville, Texas.

Su idea era anotarse en la fila de unas 200 personas diarias que inician el trámite de asilo en Estados Unidos, pero la oficina estaba cerrada, por lo que debían volver el lunes.

Frustrados, fueron a comer para “hacer tiempo”, según relata Paredes, y fue entonces cuando decidieron que cruzarían el río.

Regresaron y eligieron un punto a unos 500 metros del puente. El lugar se ubica en el llamado Paseo del Río, un parque público.

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Intentaron cruzar el río

Los salvadoreños hicieron dos equipos: Óscar fue primero, cargando a Valeria en su espalda y metida bajo su camiseta, mientras que Paredes ayudó a Tania.

La esposa relató que Óscar y Valeria ya casi llegaban al lado estadounidense, pero el cansancio y un fuerte viento que provocaba olas los empezó a vencer.

Agotada y temerosa, Tania regresó como pudo al lado mexicano seguida de inmediato por Paredes.

Desde la orilla, aún pudo ver a su esposo e hija pero no por mucho tiempo más.

Los cuerpos emergieron a la superficie alrededor de las 10 de la mañana del lunes, hinchados por la descomposición.

Carlos Alberto, hermano mayor de Óscar que vive en Estados Unidos y esperaba apoyarlos al llegar, lamentó el desenlace.

“No te vayas a arriesgar a pasar el río con una niña, le dije, es muy peligroso, ese río es muy criminal (…) No me hizo caso, lamentablemente pasó lo que pasó. Que descanse en paz mi hermano y mi sobrina”, dijo.

No lograron su sueño

En shock, Tania vio la tarde del domingo cómo Óscar y Valeria eran arrastrados y tragados por el río, el límite natural entre México y Estados Unidos.

No supo más de ellos hasta la mañana del lunes.

Bomberos y rescatistas mexicanos hallaron sus cuerpos flotando, fundidos en un abrazo protector que ha estremecido al mundo.

*Con información de AFP, El País, CNN y otros medios internacionales.

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