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San Miguel Los Lotes, un año después de la tragedia

Mientras una familia decidió regresar a vivir a San Miguel Los Lotes, en Escuintla, ahora la zona cero, otras aún se mantienen en los albergues temporales unifamiliares (Atus), esperando a que las autoridades les indiquen en qué momento pueden mudarse a las viviendas de concreto que ofreció el gobierno de Jimmy Morales.

Las imágenes grisáceas y los gritos de agonía pidiendo auxilio siguen presentes en todos los sobrevivientes de la erupción del volcán de Fuego, quienes aseguran que esos recuerdos nunca los olvidarán y que, al contrario, cada retumbo del coloso los hace estremecer.

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La búsqueda de personas desaparecidas terminó meses después de la tragedia; sin embargo, a la zona cero siempre llegaban los sobrevivientes para rescatar sus pertenencias, también llegaban algunas personas ajenas al desastre que tomaban las pertenencias de los damnificados o simplemente curiosos que buscaban una selfie. Ese panorama ha terminado.

La desolación es notoria, el olor a azufre continúa impregnado en las paredes destruidas y en el lugar únicamente se ven merodeando algunos gatos y perros que están perdidos, porque ahí no encontrarán ningún alimento.

En el fondo se escucha el sonido de la maquinaria que lleva a cabo trabajos para recuperar al cien por ciento el tramo carretero de la RN-14; sin embargo, estos trabajos se alargan cada día de lluvia, debido a que esta provoca lahares en las principales barrancas del volcán, los que no les permiten avanzar. Esperan terminar en noviembre.

Los Atus y las casas

Los sobrevivientes que continúan en los Atus se las han arreglado para salir adelante. Algunos de ellos han retomado sus labores, los niños sus estudios y las amas de casa se las ingenian para sobrellevar los oficios domésticos en un cuarto de madera que no supera los 4 por 6 metros.

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Aura Samayoa, quien vive en los cuartos de madera, comenta que recibió ayuda de una persona de Estados Unidos y aunque desconoce quién es, le agradece el apoyo, porque con esos recursos inició una tienda.

En el sector de las pilas camina doña María Sánchez, quien lleva una palangana con algunas hojas de macuy. Mientras toma agua para lavar las hierbas, recuerda los momentos que se vivieron el 3 de junio del año pasado; sin embargo, no contiene las lágrimas al recordar a todas las personas fallecidas, incluidos los miembros de la misión que trabajaba en San Miguel Los Lotes.

A unos cuantos metros de los albergues de madera se puede observar un camión del Ejército de Guatemala, del cual algunas personas bajan apresuradamente sus pertenencias.

“La verdad que no perdí ningún familiar y nuestra casa no sufrió ningún daño, pero nos dijeron que no podíamos habitarla porque bajan crecientes del volcán”, comenta don Vicente Ortiz, de 59 años, quien reconoce que sus hijos siempre van a ver su casa que quedó en la colonia El Barrio, la cual colinda con San Miguel Los Lotes.

Esperanza

Las familias damnificadas mantienen los recuerdos de sus seres queridos que fallecieron en la erupción del volcán de Fuego, algunos guardan con recelo fotografías que rescataron, mientras que otros las enmarcaron y las muestran en sus muros de madera. Con ello obtienen esperanza.

Para hoy se tiene prevista una caminata que iniciará desde la aldea El Rodeo hasta llegar a Los Lotes, en Escuintla, en conmemoración a las personas que perdieron la vida; sin embargo, todos tienen algo muy claro: Los fallecidos no fueron los 201 que reporta el gobierno de Jimmy Morales. Fueron miles.

La Dignidad y la Ruta Nacional 14

Autoridades de gobierno ya han entregado las primeras 168 viviendas del proyecto habitacional “La Dignidad” con el cual se verán beneficiadas mil familias damnificadas por la erupción del volcán de Fuego.

Asimismo, continúa la reparación de la Ruta Nacional 14 (RN-14), la cual comunica los departamentos de Sacatepéquez y Escuintla.

En la falda del volcán

Las noches son largas para una familia que no fue incluida en la lista de quienes recibirán una vivienda en el proyecto habitacional “La Dignidad”, por lo que decidieron construir una galera con láminas y troncos, encima de donde hace más de un año estaba su casa en San Miguel Los Lotes.

“No teníamos otro lugar para ir a vivir porque perdimos a todos nuestros familiares y no nos han incluido en la lista”, indica Felipe Choc, quien trabaja como agricultor.

La familia se ha coordinado para que siempre haya alguien en la vivienda para evitar que les roben sus pertenencias, debido a que el sector ha quedado desahuciado.

El agricultor vive junto con la familia de su esposa debido a que ella falleció junto con su hijo en la erupción del volcán de Fuego. “Ellos continúan enterrados en este lugar”, Felipe señala una cruz que está a cinco metros y se apoya de un tronco que funciona como columna para detener las láminas.

Los albergues de madera

En el albergue temporal unifamiliar marcado con el número 73 reside Isabel Marroquín, quien a sus 63 años vive junto con su esposo y su hijo. Son los damnificados de la erupción del volcán de Fuego.

“Nunca podremos borrar lo que pasó el año pasado en San Miguel Los Lotes”, dice doña Isabel, quien junto con su esposo se dedican a limpiar el cuarto de madera, en el cual han vivido en los últimos nueve meses.

La familia Marroquín se ha ajustado a las reglas para vivir en los Atus, entre ellas a no cocinar en el interior de los cuartos, evitar sobrecargar los tomacorrientes y la prohibición del uso de electrodomésticos.

Doña Isabel comenta que en el momento en que pudieron salir a la carretera principal el 3 de junio del año pasado observaron cómo los vecinos salían corriendo entre las nubes de ceniza que soltaba el volcán de Fuego, mientras apresurados se subían a picops y camiones para escapar de los lahares que descendían del volcán.

"La Dignidad" de la tragedia

Damasia Chocop camina junto con sus familiares entre las banquetas recién elaboradas en el proyecto habitacional “La Dignidad”; días atrás les fueron entregadas las llaves de la vivienda por el presidente, Jimmy Morales.

La mirada y la sonrisa de doña Damasia es diferente a la de quienes aún residen en los albergues temporales unifamiliares, debido a que ella ya puede acomodar sus pertenencias en los diferentes cuartos que tienen las casas elaboradas de concreto.

“Le doy gracias a Dios y a las autoridades por no habernos dejado abandonados”, asegura mientras carga algunos bultos con las últimas pertenencias que tenían en su casa ubicada en la aldea El Barrio, una comunidad cercana a San Miguel Los Lotes, en Escuintla, la cual es visitada constantemente por la familia para evitar que sean víctimas de robo.

Según comenta la damnificada, ahora deben continuar su vida; sin embargo, las escenas de dolor nunca serán borradas.

En números

  1. 201 personas fallecidas reporta la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres; de estas, 195 murieron en Escuintla y 6 en el departamento de Sacatepéquez.
  2. 186 viviendas ubicadas en San Miguel Los Lotes, Escuintla, fueron destruidas por la erupción del volcán de Fuego; sin embargo, otras fueron declaradas inhabitables.
  3. 2,003 personas continúan en los albergues temporales unifamiliares, los cuales están ubicados en la finca La Industria, en Escuintla, y en Alotenango, Sacatepéquez.
  4. 229 personas continúan desaparecidas, entre ellas los dos socorristas del Cuerpo Voluntario de Bomberos, quienes fallecieron mientras atendían la tragedia.

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