Si el Gobierno no está de acuerdo con condiciones de uso de los J8, lo correcto sería devolverlos, señala analista

“Nosotros le dijimos a la embajada de Estados Unidos: mire y si tanto es el problema de cómo utilizamos algo que ustedes nos donaron, se los vamos a dejar allí enfrente”, dijo ayer el secretario de Inteligencia Estratégica, Mario Duarte.

Por Nancy Alvarez

Las declaraciones brindadas por el secretario de Inteligencia, Mario Duarte, con relación a al disposición del Gobierno de Guatemala de devolver los vehículos tipo Jeep J8 donados por Estados Unidos fueron analizadas este viernes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

Como invitados en cabina participaron Claudia Villagrán, analista política y catedrática universitaria; y Francisco Jiménez, exministro de Gobernación e investigador asociado del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

Villagrán indicó que más allá de si es un exabrupto del secretario o en realidad es una idea que les está pasando por la cabeza a los funcionarios de la administración del presidente Jimmy Morales, lo incorrecto es haberlo ventilado al aire.

A su criterio, son temas que se discuten a lo interno y de forma directa con la embajada, principalmente por tratarse de una posición tan radical.

La analista señaló que muchas de esas donaciones se reciben bajo ciertas condiciones y si no se está de acuerdo con cumplirlas, lo lógico es no aceptar la donación, o bien devolverla si esta ya fue recibida.

En el caso de los vehículos artillados, sí son una donación, pero venían condicionados sobre las áreas en las cuales se podían utilizar y que se destinarían para la seguridad en fronteras y acciones contra el crimen organizado, explicó.

En ese sentido, la catedrática manifestó que si el Gobierno no está de acuerdo con esas condiciones, lo correcto sería devolverlos.

“Ayer fue un arranque de orgullo mal ubicado (del secretario Duarte), en donde no solo se pone en duda la voluntad del país, porque es un funcionario importante dentro de la administración de Gobierno, e incluso pareciera un capricho”, dijo.

En tanto, Jiménez consideró que las declaraciones de Duarte y las reacciones generadas a nivel nacional e internacional sobre el tema deben verse desde diferentes perspectivas.

“Por el rol que juega la persona que dio las declaraciones esta situación tiene un impacto muy importante, pues ser el secretario de Inteligencia no es cualquier cosa”, destacó.

En su opinión, se debe reconocer que las declaraciones se dan en un ambiente caldeado políticamente, tanto por estar cerca el proceso electoral, como por las acciones y polémica generadas en los últimos meses con relación a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Otro enfoque es que estas declaraciones ponen en evidencia cuáles deberían ser las dinámicas de la cooperación entre Estados Unidos y Guatemala sobre el combate al crimen organizado, expuso.

Una cuestión más que debe verse es el ambiente político, incluida la reacción de actores en Estados Unidos. “No fueron todos los actores principales de ese país los que reaccionaron, a mí me hubiera gustado saber las reacciones de quienes se han pronunciado contra la CICIG”.

Lucha contra el narcotráfico

Duarte destacó ayer que si la embajada de Estados Unidos lo requiere, se les devolverán los vehículos. “Se los vamos a dejar allí enfrente”, mencionó.

También aseguró que Guatemala vería cómo conseguir de alguna forma los recursos para continuar dando buenos resultados en el combate al narcotráfico y otro tipo de delitos.

Villagrán señaló que esa debe ser la postura de continuar con el trabajo, pues la lucha contra el narcotráfico no solo es una cuestión de seguridad nacional, sino de seguridad geopolítica y es un tema de importancia en la región.

“No solo que la droga pase, sino que esto promueve acciones criminales, genera redes de crimen organizado y hasta promueve el consumo a nivel nacional. Es un tema que debe ser abordado con toda la fuerza que el Estado pueda darle, pero lo de los vehículos debiera estar orientado a continuar con esa lucha” , aseveró.

Entonces, destacó que lo relacionado con los vehículos se ha convertido en debate por el uso que se le ha dado, pero en el combate al narco se deben apostarse muchas de las energías del Estado guatemalteco por todo lo que significa.

“Los vehículos son un aporte para esa lucha y debería poderse seguir haciendo sin ellos, pero tampoco se debe descartar la utilidad que estos Jeep tienen para este objetivo”, mencionó la analista.

Vehículos artillados en la Ciudad

El exministro de Gobernación dijo que normalmente en el uso de cualquier elemento de fuerza que tiene que ver con el combate a la criminalidad, hay una relación racional entre el riesgo y el uso de la fuerza.

“Uno no puede mal utilizar los recursos, es decir, implementar en un riesgo menor demasiada fuerza”, señaló.

Y es que la presencia de los Jeep J8 en la Ciudad de Guatemala ha sido criticada, pues están equipados con fuerte armamento para combatir el crimen organizado y garantizar la seguridad en las fronteras.

“Muchas han sido críticos por ese tema precisamente, porque ¿qué riesgo mayor hace que estén presentes estos vehículos en la capital?”, destacó Jiménez.

Explicó que estos vehículos tienen ametralladoras de calibre muy grande y, por ejemplo, a un extorsionista no cree que se le pueda contener con estos.

Hay que añadir el punto desde la perspectiva de los objetivos estratégicos de EE.UU., dijo Jiménez. Obviamente la preocupación de ellos es hacer el uso de un equipo para un objetivo que no es el real y más bien se está desaprovechando.

Asimismo, hay que poner sobre la mesa la percepción que podría darse en la población por la presencia de estas unidades en el área metropolitana, pues la historia de Guatemala está marcada por un conflicto armado interno que cobró muchas vidas.

“Vehículos de esa naturaleza salían en nuestra historia, vinculados a la fuerza, como una herramienta política”, señaló el exfuncionario.

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