¡Histórico! Dos fincas en Jalapa se estrenan en la siembra de pinabetes, una especie endémica

Los propietarios de fincas en las aldeas El Refugio y Pino Dulce en Mataquescuintla, Jalapa, apuestan por sembrar una especie que se caracteriza por su agradable aroma.

Por Juan Carlos Ramírez

En el imaginario colectivo se asocia a Jalapa con un lugar con temperatura cálida por encontrarse en el oriente de Guatemala, pero ese departamento tiene una variedad de microclimas condicionados por la orografía del lugar, por lo que se le conoce también como “la climatológica de oriente”.

Para llegar a los campos con pinabete hay que ascender a más de dos mil metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), que es una de las condiciones que exige esa especie para su crecimiento. Según el Instituto Nacional de Bosques (Inab), el árbol necesita estar entre dos mil 400 y 3 mil 500 m s. n. m. y en temperaturas entre los 3 y 10 grados centígrados.

Cuando se pasan poblados como Nueva San Rosa, en Santa Rosa, comienza a cambiar el clima. En la medida en que se está más cerca de Mataquescuintla el paisaje deja de ser una llanura y se transforma en una muralla de montañas escarpadas que atraen el manto blanco de las nubes.

El bosque predomina en las montañas. En la mañana se eleva el humo de la leña que es quemada en los patios para cocinar, fogata que también es aprovechada para proveer calor y hacer un poco más tolerable el frío que traspasa los suéteres y gorros de lana.

Riqueza en la diversidad

 

La altura, el frío, la riqueza de la tierra en la que se tienen cultivos como brócoli, repollo, arveja china y ejote francés, motivaron hace ocho años al médico Hugo Loy a viajar a Chimaltenango para comprar 250 arbolitos de pinabete para sembrarlos en sus terrenos ubicados en la aldea El Refugio.

El Consejo Nacional de Áreas (Conap) asesoró a Loy para que conociera el bosque que tiene en su finca. Erick Alvarado, uno de los expertos de la institución, dijo que se asombraron al encontrar un espécimen de unos 400 años con 35 metros hasta la copa, lo que les hizo suponer que las plantaciones tendrían futuro.

“Sucesivamente hemos ido sembrando 250 arbolitos cada año. El Inab nos enseñó la técnica para podarlos de manera simétrica para que se vean como árboles navideños y están listos para ser vendidos con la autorización del Conap”, comentó el dueño de la finca.

 

Una oportunidad verde

Hugo camina con orgullo entre la plantación a la que se llega luego de subir más de 70 gradas que construyó con madera. El frío acompaña en el trayecto. Sergio Osorio, encargado del pinabete del Inab le colocó el marchamo blanco a los árboles para certificarlos y le entregó a Loy otros con el fondo negro que se colocará a las coronas que elabora con las ramillas que quedaron de la poda.

“La idea es capacitar a las personas para que aprender a hacer guirnaldas y coronas y compartirles, no solo ese conocimiento, sino también las ganancias”, explicó Hugo.

“Me siento muy bien porque es algo que hecho con mis manos. Cada día se aprende algo nuevo y esta es una oportunidad para sobrevivir”, dijo Cristóbal Jiménez, que con destreza mostró cómo arma una coronas que tendrán a la venta en la primera cosecha de pinabete en la historia de Jalapa.

Por el momento el productor depende de que le cedan un espacio en las ferias del pinabete que abrirán sus puertas en diferentes partes del país a partir del 23 de noviembre. En Jutiapa tendrá un espacio en el centro comercial Metro Plaza y en Jalapa en la plaza San Francisco. Aseguró que también atenderá pedidos al 4769-2024. De acuerdo al tamaño, así es el precio, la variedad va desde los Q300 hasta los Q800.

Un puente para la conservación

“Esto es un gana gana”, dice Randolfo Donis, con una voz profunda con la que pudo haberse ganado la vida como locutor, pero sus sueños fueron otros.

Randolfo comenzó un negocio hace más de 30 años en la capital y eso le permitió crear otros proyectos, entre ellos, el parque ecológico Pino Dulce, que lleva el nombre de la aldea de Mataquescuintla.

La aventura la comenzó en su terreno en el 2003 haciendo senderos que llevaran a los turistas a puntos elevados para observar el bosque nuboso, un riachuelo y la biodiversidad del lugar. Con el transcurso del tiempo y con el esfuerzo de sus hijos, el parque se ha convertido en un sitio de referencia para ese tipo de paseos.

Werner, uno de sus hijos, le propuso un día que se animara a sembrar pinabete. De eso han pasado cinco años y los árboles crecen sin complicaciones.

Randolfo tiene registrada su plantación voluntaria ante el Inab y el Conap. Explica que todos ganan porque los arbolitos de pinabete se han vuelto un atractivo más para su parque y confía en que cuando estén listos, sus clientes podrán disfrutar los senderos, el canopy, el paseo entre ovejas y gansos rodeados de cartuchos y otras flores propias del clima, pero además, se podrán llevar un pinabete para adornarlo como arbolito de Navidad.

Especie protegida

Al tratarse del primer año que se comercializa el pinabete en Jalapa, la Dirección de Protección a la Naturaleza (Diprona) de la Policía Nacional Civil ha instruido a su personal para los operativos con los que se busca evitar la depredación y el tráfico ilegal del pinabete, asegura el oficial Wilfredo Pérez.

Sin importar si se le nombra Abies guatemalensis rehder, pinabete o arbolito de Navidad, es una especie protegida por la ley ya que la época en la más se le busca es cuando en más riesgo está, ya que al depredar las ramillas se pierden las semillas que brotan cada dos años.

En imágenes 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo