Caso Ejecuciones extrajudiciales: Testigo revela detalles de la ejecución de uno de los reos fugados

Durante la audiencia, un exagente de la PNC narró las últimas palabras de uno de los reos que fue asesinado “perdónenme la vida, ya no soy secuestrador, soy un pastor evangélico”.

Por Jerson Ramos

El testimonio de Jesús Orlando Toj Sandoval, exagente de la Policía Nacional Civil (PNC), fue escuchado en la segunda jornada de la audiencia de primera declaración de cinco sospechosos en el caso “Ejecuciones extrajudiciales”.

Las declaraciones de Toj Sandoval figuran como prueba anticipada. El Ministerio Público (MP) reprodujo un audio de aproximadamente dos horas de duración.

Toj Sandoval integró el departamento de capturas de la PNC en 2005 y fue seleccionado para el desarrollo del Plan Gavilán, cuyo objetivo era la reubicación de 19 reos que se fugaron de la cárcel El Infiernito, en Escuintla, el 22 de octubre del referido año.

De acuerdo con el exagente policial, supuestamente el exministro de Gobernación Carlos Vielmann dio las instrucciones para eliminar a los reos fugados cuando fueran localizados por los fuerzas de seguridad.

El testigo afirmó que integró el grupo siete de los ocho que se organizaron para operatividad del plan y su deber era reubicar a Julio Oswaldo García, alias “el Gato”, y a Douglas Sadiel Arauz Palencia, “el Nica”.

En el primero de los casos se logró la recaptura y entrega a las autoridades correspondientes, mientras que el segundo de los hechos habría finalizado en una ejecución extrajudicial.

La entrega de García ocasionó que las autoridades de Gobernación llamaran la atención al grupo, porque “no se había actuado como correspondía”.

Toj Sandoval no dijo cuándo fue ubicado Arauz Palencia, pero detalló que en la acción participó Stu Velasco, quien en 2005 conformaba el grupo élite de la PNC que dirigía el venezolano Víctor Rivera.

El exagente recordó que Arauz Palencia fue detenido en la zona 7 capitalina y trasladado a la zona 5. Allí, en un sector oscuro, se le ordena descender del vehículo y en la calle fue ultimado.

Las últimas palabras que escuchó pronunciar al fugado fueron: “perdónenme la vida, ya no soy secuestrador, soy un pastor evangélico”.

Arauz Palencia permanecía arrodillado en el suelo y estaba rodeado por hombres armados y que se cubrían el rostro con gorros pasamontañas, destacó el testigo.

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